• Jesid A. Díaz

Un curioso argumento para la existencia de Dios

Actualizado: 15 may 2020

Los últimos días he estado leyendo el reciente libro del filósofo Paul M. Gould, Cultural Apologetics: Renewing the Christian Voice, Conscience, and Imagination in a Disenchanted World (Zondervan Academic, 2019). En una palabra, este libro resulta fascinante. Aborda la cultura actual bajo una óptica sabia, inteligente, y atractiva. Gould es un reconocido filósofo cristiano que ha escrito en diferentes ocasiones sobre cristianismo, epistemología y filosofía general [1]. En definitiva, Gould es uno de mis filósofos predilectos en el pensamiento cristiano actual.

En el capítulo tres del libro anterior, Gould utiliza un [relativamente] antiguo argumento para la existencia de Dios, que se remonta a C. S. Lewis. Este argumento es uno basado en "el Deseo", tratado inicialmente por Lewis en su capítulo sobre la Esperanza en Mero Cristianismo. Se resume así:

1. Nuestros deseos naturales tienen un objeto correspondiente que los satisface.


2. Existe en nosotros un deseo natural, el deseo de trascendencia, que nada en el cosmos material puede satisfacer. De 1 y 2 se deduce,


3. Existe algún objeto más allá del cosmos material que puede satisfacer este deseo.


4. El objeto trascendente de nuestro deseo es Dios. Por tanto,


5. Dios existe.


Este parece un argumento válido, claro, y fuerte. Mi inquietud es por la premisa 1. Uno pensaría que usualmente hay objetos que se corresponden con nuestros deseos. Pero la premisa me deja la impresión de que es necesario que la premisa 1 sea cierta para que el argumento sea realmente sólido. Luego de que pensé eso, me di cuenta de que es una objeción similar a la que Erik Wielenberg ha planteado contra el argumento (aunque Gould le responde, no me termina por parecer satisfactorio). Mi segundo pensamiento fue que, en todo caso, un naturalista puede apelar a la psicología evolutiva para señalar que nuestro deseo de trascendencia tiene una explicación reductiva a nuestras aptitudes de supervivencia. La respuesta de Gould es que eso no comprende la naturaleza de los deseos. Apela a la intencionalidad como algo inverosímil en el naturalismo, lo que descarta su capacidad explicativa [2]. Además de esto, aunque el naturalismo pueda explicar nuestro anhelo de trascendencia, dice Gould, aún la naturaleza misma del deseo se explica mejor bajo el teísmo ¿Qué piensan ustedes? ¿Es un buen argumento?


Con esperanza,

J.

Referencias:

[1] Para un acercamiento a Gould, recomiendo James Jr, K., y Paul M. Gould. Philosophy: A Christian Introduction. Baker Academic, 2019; y Gould, Paul M. A defense of Platonic theism. Purdue University, 2010. También trabajó como editor junto Corey Miller en Miller, Corey, and Paul Gould, eds.Is Faith in God Reasonable?: Debates in Philosophy, Science, and Rhetoric. Routledge, 2014.

[2] Para un artículo destacado que discute cómo el naturalismo evolutivo no acomoda adecuadamente la intencionalidad de los deseos, puede ver Anderson, Conor R. "Desire and the Failures of Evolutionary Naturalism". Philosophia Christi17.2 (2015): 369-382.

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