• Jesid A. Díaz

Romanos 9: Una Perspectiva Arminiana Clásica

NOTA: Escribí este artículo hace tiempo. Solo fue el intento de plasmar por escrito mi opinión obre este controversial capítulo. Curiosamente, mi perspectiva sobre la Elección y la interpretación de este capítulo ha cambiado. Espero poder publicar dentro de poco una actualización de mis puntos de vista sobre soteriología y demás temas relevantes. Con esperanza.

Romanos 9 ha sido el pasaje más polémico desde la Reforma Protestante. Un sinnúmero de estudiosos, académicos, estudiantes y eruditos han intentado abarcar este texto de múltiples maneras, logrando avances considerables en materia de conocimiento textual e intertextual. Aquí, por tanto, simplemente ofreceré mi perspectiva sobre este alentador capítulo que no ha nacido en el vacío. Mi posición sobre Romanos 9 ha sido progresiva, a tal punto que aún hoy estoy estudiándolo para optar por la interpretación más fiel a la misma Escritura. Llegado este punto debo aclarar algo: Si Romanos 9 enseñara el calvinismo, entonces me haría calvinista. Mi lucha aquí no es con el texto bíblico como sí con la interpretación calvinista estándar a la misma. Simplemente no veo que dicha lectura quepa en el contexto de la Epístola a los Romanos. Dicho esto, comenzaré a plantear mi posición y aquellos que conozcan de primera mano las obras de teólogos como Forlines y Picirilli encontrarán la gran similitud entre lo aquí expuesto y su voluminoso trabajo académico. Lamentablemente, no será algo exhaustivo, sino solo un sumario de la perspectiva arminiana clásica. Con esto en mente, comienzo:

Se entiende que el punto principal de Pablo es que Dios no es injusto. Sin embargo, este punto crucial contiene en sí mismo dos categorías de subconjuntos explicativos que Pablo presenta en todo el grupo textual de Romanos 9-11. Picirilli los presenta:


1. Dios elige y rechaza a quien Él quiere (Romanos 9-10)

a. Nunca prometió, incondicionalmente, salvar a todos los descendientes carnales de Abraham, Isaac o Israel (9: 6-13).

Él es soberano y tiene el derecho de salvar (o condenar) a quien quiera (9: 15-24).Él siempre dejó en claro (en la profecía) que no todos los "Israel" serían salvos (9: 25-29).

d. Él ha rechazado a Israel porque ha rechazado la salvación por fe en favor de la salvación por obras (9: 30-10: 21).

2. Dios no ha rechazado a Israel después de todo (Romanos 11)

De hecho, Dios no ha rechazado a los israelitas: cualquiera que quiera ser salvo por gracia a través de la fe (11: 1-10).El rechazo actual de Israel abre la puerta de la salvación para todas las naciones (11: 11-22).De hecho, el rechazo actual de Israel no es "final": Israel aún se convertirá (11: 23-32). [1]


La visión reformada típica sobre la Elección Incondicional plantea que Romanos 9 es su texto irrefutable donde aparentemente se enseña la doctrina de “elección soberana”. ¿Es este el caso? Creo que no. El pasaje clave para entender Romanos 9, sugiero, es el verso 14:

“¿Qué, pues, diremos? ¿Qué hay injusticia en Dios? En ninguna manera.”

Si no entendemos correctamente el por qué Pablo ha levantado esta pregunta y su papel en el contexto de la discusión de Romanos 9, entonces nos perderemos de cualquier forma de contribución que este capítulo tenga para la Doctrina de la Elección.


Típicamente, los académicos calvinistas consideran que este versículo es la respuesta paulina a la “objeción carnal” sobre si Dios es injusto por elegir incondicionalmente a algunos para salvación (p. ej. Haldane, Harrison, G.T. Shedd, Piper). Pero ese es un enfoque simplemente equivocado. Para empezar, el Nuevo Testamento presenta al menos dos conceptos aparentemente contradictorios del pensamiento judío sobre la salvación. El primero era su concepto de salvación incondicional por su relación étnica en la Semilla de Abraham; fue este concepto el que llevó a Juan el Bautista a exclamar:


y no penséis dentro de vosotros mismos: A Abraham tenemos por padre; porque yo os digo que Dios puede levantar hijos a Abraham aun de estas piedras. (Mateo 3:9, cf. Juan 8:33-40)

El otro punto de vista está relacionado con su percepción de salvación basada en las obras de la Ley. Sobre este punto, Pablo señaló:


mas Israel, que iba tras una ley de justicia, no la alcanzó.

¿Por qué? Porque iban tras ella no por fe, sino como por obras de la ley, pues tropezaron en la piedra de tropiezo,

No obstante, parece ser que esta visión de justicia por la Ley no era individual sino corporativa. En el libro apócrifo de 2 Esdras se vislumbra que los judíos mantenían este concepto entre sus predicamentos teológicos. En 3:27-36 se dice:


Así que entregaste la ciudad [Jerusalén] en manos de tus enemigos. 28 Entonces dije en mi corazón: ¿Son mejores las obras de los que habitan Babilonia? ¿Es por eso que ella ha ganado el dominio sobre Sión? 29 Porque cuando vine aquí, vi obras impías sin número, y mi alma ha visto muchos pecadores durante estos treinta años. Y mi corazón me falló, 30 porque he visto cómo soportas a los que pecan, y perdonaste a los que actúan malvadamente, y destruyó a tu pueblo, y conservaste a tus enemigos, 31 y no le has mostrado a nadie cómo puede hacer tu camino ser comprendido ¿Son las obras de Babilonia mejores que las de Sión? 32 ¿O te ha conocido otra nación además de Israel? ¿O qué tribus han creído tus convenios como las tribus de Jacob 33 Sin embargo, su recompensa no ha aparecido y su labor no ha dado ningún fruto. Porque he viajado mucho entre las naciones y he visto que abundan en riqueza, aunque no son conscientes de tus mandamientos. 34 Ahora, pues, sopesen en equilibrio nuestras iniquidades y las de los habitantes del mundo; y así se encontrará de qué manera se inclinará el giro de la escala. 35 ¿ Cuándo no pecaron los moradores de la tierra a tus ojos? ¿O qué nación ha guardado tan bien tus mandamientos? 36 Ciertamente, puedes encontrar hombres individuales que hayan guardado tus mandamientos, pero naciones que no encontrarás

[NOTA: No estoy utilizando a 2 Esdras como canónico, solo lo señalo para iluminar el pensamiento judío de la salvación]

Como señala el erudito bíblico F. Leroy Forlines: “Este pensamiento judío se basó en la promesa de la posesión eterna de la tierra a Abraham y su simiente (Gn. 13: 14-15 y 17: 8). La posesión eterna de la tierra significaba, para ellos, la promesa de la vida eterna en la próxima vida. Como los judíos son la Semilla del Pacto (descendientes o descendientes) de Abraham, entendieron que esto significa que en el Pacto Abrahámico se les dio una promesa incondicional de vida eterna. La sugerencia de Pablo de que algunos de ellos no se salvaron fue contraria a su comprensión del Pacto de Abraham.” (Forlines, 2011) [2].


En síntesis, entonces, los judíos manejaban estos dos aparentemente contradictorios conceptos de salvación corporativa. Pero surge una pregunta natural: ¿Cómo se relaciona esto con Romanos 9? La respuesta típica sería el de un enfoque contextual, donde es necesario conocer el pensamiento del público paulino en Romanos para una correcta comprensión del porqué fue necesario plantear la pregunta sobre la Justicia de Dios (9:14). Por un lado, es claro que la principal preocupación del Apóstol en esta controvertida Epístola es la perdición de sus “hermanos según la carne”; esto queda claro al demostrar que los gentiles que solo tenían revelación general se perdieron en 1: 19-32, entonces Pablo tomó solo 14 versículos para defender su caso. Al tratar de mostrar a los judíos que se perdieron en 2: 1–3: 8, tomó 37 versos. Como dice él mismo en 9:3 “Porque deseara yo mismo ser anatema, separado de Cristo, por amor a mis hermanos, los que son mis parientes según la carne.”


Ahora bien, llegado este punto es importante comprender la conjunción entre la preocupación de Pablo por los judíos y su pensamiento sobre la salvación. De nuevo, Forlines explica: “En el contexto del pensamiento de que Dios había prometido incondicionalmente la vida eterna a todos los judíos, Pablo dijo: "Pero no es como si la Palabra de Dios hubiera fallado" (9: 6, NASB). Si Dios hubiera prometido incondicionalmente la vida eterna a todos los judíos a través del Pacto de Abraham, su promesa habría fracasado si grandes números de judíos, como Pablo enseñó, no fueran salvos”. [3] De esta forma, el primer paso para mostrar el por qué Dios no había elegido incondicionalmente a la Semilla de Abraham (Israel étnico) fue señalar en el verso 6 que “no todos los que descienden de Israel son israelitas”. Aquí Pablo parece usar el término “Israel” en dos sentidos diferentes, señalando que en una forma no todos los que descienden de Abraham pertenecen realmente al pueblo del Pacto. A pesar de esto, el judío oyente de Pablo aún permanecía escéptico a la revelación inspirada contra la incondicionalidad salvífica israelí. En el versículo 7 (“ni por ser descendientes de Abraham, son todos hijos; sino: En Isaac te será llamada descendencia.”) los judíos comprendieron que aunque Ismael también fue descendencia de Abraham, él no era parte de la Semilla del Pacto Abrahámico, como sí lo era Isaac. Análogamente, reconocieron que Jacob sí hacía parte de la Semilla, pero Esaú no (aunque ambos fueran hijos de Isaac). Esto significaba que los judíos ya estaban admitiendo que las bendiciones prometidas en Génesis 13: 14-15 y 17: 8 no se aplicaban a todos los descendientes de Abraham. De esta forma, se demostró que no había necesidad que todos los que descendían de Abraham fueran salvos corporativamente. Sobre este bloque argumental del Apóstol (6-9), Forlines concluye: “Si no hay contradicción entre la promesa hecha en Génesis 13: 14-15 y 17: 8 y la limitación de la Semilla del Pacto de Abraham para aquellos que descendieron de Isaac a través de Jacob, entonces no hay contradicción entre Génesis 13: 14-15 y 17: 8 y una limitación adicional de Israel a un verdadero Israel que está formado solo por creyentes.” [4]


Ahora vienen unas cuantas consideraciones sobre 10-13.

Al inicial el verso 10, las palabras “y no solo esto” indican que Pablo desarrolla la misma idea de 7-9. Anteriormente les había mostrado que Dios eligió a Isaac en lugar de Ismael, y ahora explica que eligió a Jacob en lugar de Esaú. Con esto en mente creo innecesario señalar la razón por la cual el versículo 11 no enseña el calvinismo, pero, si aún hace falta, solo comentaré que es el contexto el que no apoya tal interpretación. Lo he explicado antes. ¿Entonces cómo se relacionan los v. 6-13 con la Doctrina de la Elección? Es simple: el concepto judío de elección personal incondicional de todos los judíos como la Semilla de Alianza de Abraham debe ser descartado. Eso significa que, en lo que respecta a Israel, la elección debe cambiar de la elección corporativa de todos los judíos a la elección individual o la salvación para los judíos. Hasta este punto, la naturaleza condicional o incondicional de la elección no ha sido establecida. Así, como señalé al principio, llegamos al versículo 14. Sobre esta pregunta es importante recordar que Pablo no está resolviendo un debate calvinista-arminiano de las elecciones. Atiende una preocupación central del pueblo judío. Hay que entender, también, que el v. 14 se remonta el 6, para responder a la pregunta sobre la Justicia de Dios a Su pueblo. La razón por la cual Dios no es injusto (infiel, en fraseología pactual) es porque Él nunca hizo tal promesa de salvar incondicional y corporativamente a Israel. Pero aún creo que se debe tratar si este pasaje indica alguna forma de elección incondicional. Tengo cinco razones para rechazar tal acercamiento a este versículo:


1] Como afirmé antes, el contexto no lo indica. Si como he dicho hasta ahora Pablo no resolvió la cuestión de la incondicionalidad o condicionalidad de la elección en 6-13, no hay ninguna razón conceptual para creer que responde a una pregunta sobre ese tema (porque no lo ha tocado).

2] Considero conveniente señalar que la lectura calvinista de este verso (la respuesta a una “objeción carnal” sobre la soberanía incondicional de Dios en la salvación de individuos) se encuentra en dificultades al notar que los propios judíos tenían su propio concepto de salvación incondicional. De esta manera, no hay razón por la cual ellos se hubieran exaltado.

3] No hay evidencia de que los judíos tuviesen problemas con la elección de Jacob en lugar de Esaú, o de Isaac en lugar de Ismael.

4] La interpretación calvinista del verso 14 se basa en una preocupación que los judíos no tenían.

5] La preocupación de Pablo al comienzo del capítulo era hacer que los judíos vieran que Dios no había prometido la salvación a todos los judíos. Su carga era hacer que vieran que la única forma de salvar a un judío sería que él o ella tuviera fe en Jesús como el Mesías, el Salvador y el Señor.


En este momento, probablemente el lector se pregunte aún más sobre el verso 11. Si bien desarrollé seis razones por la cual no creo que el texto muestre incondicionalidad, quizá deba hacer una referencia más sustantiva al v.11.


Si bien algunos toman el “porque” (γὰρ) del verso 11 como refiriendo la causa/sustancia del v.10 (Sandam, Headley, Moo, Hodge), y otros como explicativo (Cranfield), pienso que la sintaxis apoya esta última opinión. Esto se apoya con el hecho de que los vv.11-12 sin duda explican la importancia de la situación de Rebeca para Pablo, así como el hecho resultante de que el empuje semántico de 9.10-13 se encuentra en estos versículos. Así, con γὰρ, Pablo se mueve al corazón de su punto concerniente a Rebeca y sus hijos. El apóstol empieza con unos absolutos genitivos (γεννηθέντων/ πραξάντων), lo cual es significativo por su indicación al texto del Antiguo Testamento. Normalmente, πρόθεσις (“propósito”) se entiende como la meta u objetivo al que se quiere llegar; pero la verdadera dificultad es señalar la relación de la frase proposicional calificativa ἡ ἐκλογὴν (“la elección”). Primero, ἡ ἐκλογὴν se encuentra en la posición atributiva (Abasciano, 2001) [5]. Debido a eso, algunos han señaldo que κατ’ (“conforme”) indicaría un propósito para la elección, debido a que puede funcionar como un adjetivo o genitivo. La interpretación calvinista clásica afirma que esto implica que “la elección es el propósito a la vista”; no obstante, esa no es la única posible interpretación. Puede ser, como postula Abasciano, “un propósito que elige como un medio para cumplir con su intención”. La viabilidad para esa interpretación es doble: (i) Parece ser la evaluación consensual académica (BDAG, 306. Cf. 869) y (ii) se basa en un uso muy común de κατ’ como marcador de norma, lo que puede llegar a implicar que el significado de la frase es “propósito basado en/determinado por la elección” [6] [7]. Para finalizar: Pablo al colocar ἡ ἐκλογὴν en la posición atributiva, logra dos cosas. Primero, si la frase se lee como un circunloquio para el genitivo posesivo (este es el tecnicismo de la aproximación al verso que estamos teniendo) evita una duplicación de ἵνα Θεοῦ (“de Dios”). Segundo, centra la intención en el propósito de Dios y no en la elección en sí, ya que ἡ ἐκλογὴν modifica a ἵνα Θεοῦ (Abasciano, 2011) [8]. Hasta este punto, la naturaleza de la elección en el verso 11 no se define para la elección incondicional. Fuera así si el énfasis sintáctico recayera en la elección, pero he mostrado que no es así y que el énfasis recae en el Propósito de Dios. Pero ¿cuál es este propósito? ¡Nada más y nada menos que la Promesa hecha a Abraham de bendecir a “todas las familias de la tierra”! (Sanday/Headleam, Byrne, F.J. Leenhardt, Edwards, P.J. Achtemeier, etc). Hay tres razones de peso para esto (no las desarrollaré y defenderé en profundidad debido a que esto es solo una presentación de las visiones de Romanos 9, no una argumentación exhaustiva): (i) el contexto más amplio de los romanos, que está muy preocupado por argumentar a favor de la inclusión de los gentiles en el pueblo de Dios del pacto (Romanos 3-4), (ii) Segundo, el trasfondo del Antiguo Testamento de Romanos 9:7-9 identifica el propósito divino de la elección de Abraham de ser la bendición de todas las naciones del mundo en Abraham y/o su simiente; esto es afirmado constantemente en Génesis (12:3; 18:18; 22:18; 26:4; 28:14). (iii) Por último, el contexto inmediato de Romanos 9.11 también favorece la la misma visión del propósito de Dios. De esta manera es como Pablo expresa que “no habían hecho ni bien ni mal, para que el propósito… permaneciese”. Esa frase en griego es μηδὲ πραξάντων μηδέ ἀγαθὸν ἢ κακός, ή, όν; lo que explica la relación del gentivo absoluto con el que empezó en v.11. Al elegir a Jacob antes de que cualquiera de los dos gemelos hiciera algo, ya fuera bueno o malo, Dios aseguró que su propósito `continuaría no por las obras, sino por aquel que llama' (N: La fe no es una obra, así que no aplica para esta cláusula. Por otro lado, el “propósito” en Abraham contiene como condición la fe [confiar en Cristo para la aplicación de los beneficios de la Promesa], así que este versículo apoyaría la balanza a favor de la elección condicional. Como ya argumenté, el énfasis está en el propósito, así que este será el factor determinante para el significado del verso 11).


A nivel textual, el camino se había preparado para que el enfoque de Pablo cambiara después del v. 15 para plantearse la cuestión de la naturaleza de la elección. Es momento de un repaso intertextual de este pasaje. Dice:


“Pues a Moisés dice: Tendré misericordia del que yo tenga misericordia, y me compadeceré del que yo me compadezca” (9:15).


En un estudio comparado entre 9:15 y Éxodo 33:19 muestra que Pablo estaba citando casi textualmente la LXX (cita formal), la que a su vez mantuvo una traducción muy fiel del hebreo original. Aquí se vislumbra el punto:


ROM. 9:15: τῷ Μωϋσεῖ γὰρ λέγει Ἐλεήσω ν ἂν ἐλεῶ, καὶ οἰκτειρήσω ὃν ἂν οἰκτείρω.

LXX ÉX. 33:19: ἐλεήσω ὃν ἂν ἐλεῶ, καὶ οἰκτιρήσω ὃν ἂν οἰκτίρω.

MT. ÉX. 33:19: הוה לפניך וחנתי את־אשר אחן ורחמתי את־אשר ארחם׃


Este verso provee el terreno (como indica γὰρ) para la respuesta negativa propia del verso 14. En Dios no hay injusticia. Pero como toda referencia paulina al Antiguo Testamento, debemos ver su contexto la relación con el argumento de Pablo. En Éxodo 33:19 (contexto), Dios había revocado la elección de Israel debido a su idólatra apostasía con el becerro de oro. Moisés trató de obtener el perdón para el pueblo, pero Dios se negó a perdonar a los peores apóstatas de entre ellos, purificándolos del pueblo (aparentemente por la plaga). Sin embargo, la intercesión de Moisés convenció al Señor para que concediera a Israel una existencia permanente y la restauración de la crítica promesa de la tierra. Sin embargo, luego indicó que, aunque todavía daría a Israel la Tierra Prometida, su presencia de otorgamiento de elecciones no iría con el pueblo, dejándolo separado de YHWH y de su pacto. Dios los llamó a arrepentirse para que supiera qué hacer con ellos, señalando que su futuro era incierto y que el arrepentimiento era una condición para cualquier esperanza de restaurar la relación del pacto con YHWH. Es en este marco en el cual se entiende la cita de Pablo, es decir, en la búsqueda de la renovación de alianza pactual; lo que termina con Moisés pidiéndole a YHWH que muestre Su gloria.


La segunda observación pertinente es que Pablo está citando Éxodo 33:19. La segunda el griego para "quien" ( hon an ) es singular. Esto pone el énfasis en la elección del individuo más que en la elección corporativa, como sería el caso si Dios hubiera elegido salvar a todo el Pueblo Corporativo de Israel. Además de esto, cuando Pablo habla del vaso de honra y deshonra, también usa el singular (9:21). Esto presenta una dificultad para la visión corporativa en Romanos 9.


Aún así, perdura el asunto de la aparente incondicionalidad explícita en el v.15. ¿La balanza se inclina acaso al lado calvinista? Pienso que no. Como lo señala el ejemplo del Alfarero en Jeremías 18, es claro que Dios tiene absoluta soberanía sobre Sus criaturas. Debe ser obvio en Jeremías 18: 1-10 que el hecho que Dios pueda hacer lo que desee *no* significa que todo lo que haga sea incondicional. La pregunta natural de 9:15 es ¿A quiénes Dios ha decidido mostrar Su misericordia? Para responder esta pregunta, Forlines cita Hechos 16:30-31:


Los sacó y les dijo:

—Señores, ¿qué debo hacer para ser salvo?

31 Han dicho:

Cree en el Señor Jesucristo, y serás salvo tú y tu casa.


Debería ser claro mi punto. Dios elige a “quien quiere” cuando decide que mostrará misericordia a los que crean en Su Hijo. La salvación condicional en ninguna manera mina la hermosa verdad de la elección soberana de Dios en el verso 15, entendiéndolo como Su decreto soberano en el que Él determinó que quién creyese en Jesucristo será salvo.


Por si fuera poco, la fórmula 9:15/Éx. 33:19 aparece en la fórmula del lenguaje tautológico conocido como Ídem por Ídem, el cual suele tener un significado doble: (a) Primero, enfatiza la idea verbal de la repetición, lo que en este caso sería “otorgar miseriordia” (ἐλεῶ). La cita de Pablo enfatiza el carácter misericordioso de Dios tan enfáticamente como sea posible al repetir la fórmula con un verbo de significado similar (οἰκτείρω). (b) El segundo lugar, al dejar la acción del verbo sin calificar, la fórmula ídem por ídem típicamente señala la libertad del sujeto para realizar la acción de la manera que considere conveniente (dentro de los límites circunstanciales). Sin embargo, y contrario a la exégesis calvinista, esto no plantea en ninguna forma un uso lingüístico de incondicionalidad (Abasciano, 2001) [9]. De hecho, cuando la expresión indica libertad de acción en otro lugar, nunca parece hablar de acción incondicional. Más bien, en cada caso, el contexto o las circunstancias sugieren que el sujeto tomaría en cuenta factores externos a sí mismo al decidir cómo llevar a cabo la acción. Por lo tanto, con respecto a la naturaleza de la acción, la manera más natural de tomar la declaración de Romanos 9.15/Éxodo 33.19b es afirmar que Dios tiene misericordia de quien él escoge basándose en las condiciones que él establezca (algunos exegetas pueden pensar en Éxodo 3:14 como una excepción [Child, Piper, Beale] pero el contexto de 33:19 es el que no permite que este también sea una excepción, principalmente por el uso voluntario de YHWH de mostrar Su misericordia a “quien quiera”). Así, vemos el indicativo de condicionalidad implícito en 9:15.


Además, en Éxodo 33:19 también se encuentra una forma de condicionalidad. En Éxodo 32:30 – 33:6 YHWH respondió a la petición de Moisés dando el castigo y exigiendo arrepentimiento como condición de la aplicación de Su misericordia (33:3-5) y en 33:19b se recuerda levemente esta advertencia. Esto también está presente en 34:6-7, lo que no es mas que una expansión de la identificación de YHWH en 20: 5-6. Abasciano dice: “Este pasaje seminal establece la presuposición textual de que YHWH otorga misericordia a los que lo aman y generalmente guardan sus mandamientos, pero castiga a los que lo odian y no mantienen una relación de pacto con él. Esto se relaciona con la preocupación de Pablo en Romanos 9-11 al proveer el fundamento para que Dios rechace a los incrédulos de la etnia de Israel como a los que lo habían rechazado a través de su rechazo a Cristo.” [10] Sobre 9:15 y Éxodo 33:19b, C.S. Keener concluye: “La elección individual de personas por Dios no era arbitraria sino que se basaba en las respuestas de ellos a Dios (32:32-24)” [11].

Ahora llegamos al verso 16, otro pasaje clave de la interpretación calvinista. No obstante, por lo que hemos venido diciendo el significado de este texto en particular es claro. Hasta un verso antes (v.15) Pablo trató con la idea judía de elección corporativa incondicional, aquí en el 16 trata con la otra visión judía: Salvados por sus propias obras. El apóstol niega tal cosa enfáticamente y les informa a sus lectores que la salvación del judío no puede ser por el “que quiere” (mediante la justicia meritoria) ni del que “corre” (salvación buscada por los judíos). Depende de Dios, que ha decidido mostrar misericordia a quienes crean en Su Hijo (ver punto anterior sobre el verso 15). Ahora, después de esta gran discusión sobre las formas de la elección, llega al versículo 18. ¿Qué significa endurecer aquí? La primera observación pertinente, es notar la equivalencia entre “endurecer” aquí y “cegado” en 11:7; de nuevo, cito a Forlines: “En el momento de la escritura de Pablo, los judíos que aún no habían recibido la misericordia salvadora de Dios se considerarían "endurecidos" o "ciegos". Es importante observar que Pablo no consideró a todos los judíos que estaban en ese momento endurecidos o ciegos estar irremediablemente encerrado por Dios en ese estado. La carga del corazón de Pablo fue por su salvación (9: 1-3; 10: 1; 11: 11-14, 28-32).” (Forlines, 2001) [12]


En segundo lugar, que el término “endurecer” es un trabajo judicial es claro. El cómo se entiende esto puede ser problemático para las finitas mentes humanas, pero considero que hay una razón implícita en el discurso de Pablo que su audiencia judía supo reconocer. Los judíos en días del Apóstol, por ejemplo, fueron “endurecidos” y “cegados” cuando se resistieron al mensaje del Evangelio. El Señor no tomó buena actitud hacia esa posición. Ergo, y a la luz de esto, se puede decir que en un sentido Dios los endureció y en otro sentido ellos mismos se endurecieron. Creo que debo extenderme un poco más en esto. Dios prometió que endurecería el corazón de Faraón (Éxodo 4:21; 7: 3), tal como prometió darle valor a Moisés [Ex. 3:12], un orador en su hermano Aaron [Ex. 4: 10-17], y milagros como que la serpiente se convierta en un bastón [Ex. 4: 1-9]. Sin embargo, el texto no relata el endurecimiento del corazón de Dios de Faraón hasta Éxodo 9:12. Cada una de las plagas de sangre, moscas, mosquitos, forúnculos y granizo dejó al Faraón todavía con una opción. Pero su corazón se endureció; ni siquiera escucharía a Moisés y Aarón en [Ex. 7:13 y Ex. 7:22]. En [ej. 8:15] es claramente la elección de Faraón endurecer su [propio] corazón, ya que había negociado con Moisés para orar. Al día siguiente, cuando llegó el alivio, el Faraón rompió su promesa de dejar ir a la gente [Ex. 8: 8-14]. En [ej. 8:32] se nos dice que "esta vez también Faraón endureció su corazón y no dejó que la gente se fuera". Solo en [Ex. 9:12] después de todas las plagas anteriores, el texto dice que “el Señor endureció el corazón de Faraón”, repitiendo este refrán después de las dos plagas restantes de langostas y de oscuridad. El Faraón se apoyó en una posición donde no había salida. Después de eso, el Faraón solo pretende arrepentirse, ya ni siquiera pide una oración de liberación [Ex. 9: 27ff.). Tan pronto como la plaga de granizo detuvo a Faraón, "pecó de nuevo: él y sus oficiales endurecieron sus corazones" [Ex. 9:34].


A la luz de lo anterior, se puede decir que el “endurecimiento” a Faraón no fue un acto incondicional.

En 9:19 debe aclararse que el texto no significa que nadie se pueda oponer a los planes de Dios. “Voluntad” (gr. Boulemei ) significa “propósito”, así que la lectura más natural reza que nadie puede frustrar los Planes eternos de Dios. Si alguien se opone a Su buena voluntad de, por ejemplo, creer en Jesús, entonces será condenado por ello. A pesar de esto, el Señor cumple Sus propósitos, como el caso de José en Génesis muestra de forma tan brillante y celestial.


En 9:20-21 se levanta la figura del Alfarero en Jeremías 18 e Isaías 29. Sobre esto, refiero nuevamente a mi presentación anterior sobre el verso 15, que sirve como plataforma hermenéutica para estos dos versículos, aunque aquí mismo ofreceré otras breves consideraciones.


Es notable que en ambos casos (Jeremías 18:1-10; Isaías 29: 17-19), así como en Isaías 64, el cuadro sirva para ilustrar las razones morales de la destrucción, pero no justifica la destrucción en sí. Aclaró el derecho legal, no su ejecución. Tanto en Isaías como en Jeremías, la amenaza de destrucción, castigo y muerte se hace para alcanzar a las personas para el arrepentimiento. Dios trata a las personas como personas y no como una olla. Dios es justo para condenar lo que está estropeado por el pecado y, por lo tanto, no ha resultado como se esperaba. Pero la falla en la olla no vino de las manos del alfarero o de sus fallas, sino de una impureza en la arcilla. Israel no resultó correcto a través de una falla de diseño o alguna voluntad eterna de Dios. Tanto la olla como la gente merecen juicio.

Los pasajes de Isaías y Jeremías emplean esta imagen para llevar a casa la urgente necesidad de que las personas actúen ahora, que no se actúen sin su participación. Dios envió profetas a la gente cuando no estaban a la altura de los estándares de Dios, para que se arrepintieran. Dios trata a las personas como personas capaces, responsables de decisiones, significativas y responsables. Nunca trata a las personas como palos o piedras o, para mantenerse dentro de la analogía, como ollas de barro.


En 9:22-23 creo que llevamos a un breve acuerdo con los calvinistas infralapsarios. Parece que numerosos comentaristas calvinistas no consideran que este pasaje habla de reprobación incondicional (Harrison, Hodge, Murray, etc). Mi razón para rechazar aquí la reprobación incondicional es la que puede parecer típica: “preparados” (κατηρτισμένα) está en voz media, del tipo reflexivo, lo que sugiere fuertemente una autodeterminación para la condenación. Sobre el verso 23, no creo que haya mayor problema. Forlines dice: “Las palabras preparadas de antemano son del proetoimazo griego. En un sentido, todas las decisiones de Dios son eternas. Basado en su conocimiento previo, Él sabe quién creerá en Cristo y los ha elegido en Cristo (Ef. 1: 4). La condición para ser elegido para la aplicación de los beneficios de la expiación es la fe en Cristo. El fundamento para ser elegido es estar en Cristo”. (Forlines, 2001) [13].


Luego, hasta el verso 29, se trata de nuevo con el asunto del porqué no todos los del Israel étnico fueron salvos. Pablo sigue con su preocupación por la salvación de Su pueblo. Él hace una relación con Oseas, en el que expone que muchos israelitas no salvos vinieron a una relación salvífica con Dios. Esto expone explícitamente que no hay una salvación corporativa incondicional para los judíos. En el v.29 continúa con la idea de que no toda la Semilla de Abraham será salva. A continuación, en 30-33 dirá el porqué no todos fueron salvos. La razón que ofreció no fue que eligió a algunos incondicionalmente. Según Éxodo 33:19 señaló que la salvación sería individual, y no corporativa. Mientras Pablo explica el porqué algunos se ha perdido, dice: “¿Por qué? Porque iban tras ella no por fe,” (v.32). La respuesta del escritor inspirado fue que no habían sido salvos porque no cumplieron con la condición.


Debido a mi pronunciado acuerdo con Forlines sobre Romanos 9 y mis abundantes referencias a él en este brevísimo acercamiento, creo prudente culminar mi exposición con sus conclusiones al respecto: “El punto de vista de Pablo sobre la elección se ve en cómo desarrolla su caso a favor de la idea de que no todos los judíos son salvos. El primer paso es mostrar que, dado que no todos los descendientes de Abraham forman la Semilla de Alianza de Abraham (versículos 6-13), no hay razón para creer que todas las Semillas de Alianza son salvas. En el paso dos, Pablo apela a Éxodo 33:19 para mostrar que la elección es individual y no corporativa. En el paso tres, Pablo da la razón de que no todos los judíos son salvos. Es "Porque no lo buscaron por la fe, sino por las obras de la ley" (versículo 32). En otras palabras, no todos los judíos son salvos, porque la salvación está condicionada por la fe, y no todos los judíos han cumplido la condición. Esta es la conclusión: La salvación está condicionada por la fe. Y la salvación condicional exige la elección condicional.”

Con esperanza,

J.

REFERENCIAS:


[1] Picirilli, R. (2012). Breve Reseña de Romanos 9-11. Society of Evangelical Arminians. Available at: http://evangelicalarminians.org/robert-picirilli/ [Accessed 5 May 2019].

[2] Forlines, L. (2011). Classical Arminianism. 1st ed. Nashville: J. Mathew Pinson, p.83.

[3] Ibid., p. 90.

[4] Ibid., p.92.

[5] Abasciano, B. (2011). Paul´s Use of the Old Testament in Romans 9:10-18. 1st ed. New York: Mark Godacree, p.63.

[6] Ibid., p. 63

[7] Murray, Romans, 2:15

[8] Ibid., p. 49.

[9] Abasciano, B. (2011). Paul´s Use of the Old Testament in Romans 9:10-18. 1st ed. New York: Mark Godacree, p.171.

[10] Ibid.

[11] Keener, C. (2013). Comentario al Contexto Cultural del Nuevo Testamento. 1st ed. Bielorrusia: NN, p.432.

[12] Forlines, L. (2011). Classical Arminianism. 1st ed. Nashville: J. Mathew Pinson, p.92.

[13] Ibid., p. 103

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