• Jesid A. Díaz

¿Qué Dios Eterno? Craig, Urbina y el Tiempo

Actualizado: 28 ene 2021

1. Sobre las Objeciones


Iniciaré diciendo que esta es una crítica fraternal. Dante es un conocido que ha sido realmente amable en nuestras conversaciones, mostrando un carácter claramente cristiano en su trabajo publicado y accesibilidad personal. Por tanto, me acerco a la conversación sin intenciones de derrotar a Dante, o a cualquiera que afirme las posiciones asociadas a él. En lo que sigue, por formalidad, me referiré a él secamente como “Urbina”, sin tener en mente nada remotamente despectivo.


Mi segundo comentario es que yo no afirmo la tesis de William Lane Craig de eternidad divina. Tengo mis serias reservas, algo de lo que hablaré más adelante. Sin embargo, sí afirmo los argumentos para la temporalidad de Dios que Craig ha defendido en su trabajo académico, igual que afirmo otros argumentos diferentes. Así que supongo que no resultará sorpresivo ver que creo que Urbina está equivocado en sus réplicas a estos argumentos.


Finalmente, debo mencionar que soy claramente dependiente del trabajo académico de muchos filósofos. No creo ser muy original aquí, ni depender mucho de cualquier medida del ingenio filosófico que pueda tener yo mismo. A pesar de la ausencia de menciones explícitas a otros pensadores, su influencia debería ser claramente reconocida (solo por mencionar algunos: Alan Padgett, Richard Swinburne, R. T. Mullins, Thomas Jay Oord, William Hasker, etc. Por supuesto, también del propio Craig). Sin más preámbulo, entremos al campo de juego:


En un artículo de blog publicado en 2016, el pensador tomista Dante A. Urbina replicó los dos argumentos principales de la tesis de Craig para la temporalidad de Dios posterior al acto creativo. Los argumentos de Craig son, respectivamente, el argumento de la relación con un mundo temporal y el argumento de conocimiento de hechos tensos temporales. En esta respuesta asumiré que el lector está familiarizado con estos argumentos. Dice Urbina:

Craig esquematiza su argumento como sigue (8):


1. Dios es creativamente activo en el mundo temporal.
2. Si Dios es creativamente activo en el mundo temporal, Dios se relaciona realmente con el mundo temporal.
3. Si Dios está realmente relacionado al mundo temporal, Dios es temporal.
4. Por tanto, Dios es temporal.
Las premisas 1 y 2 no resultan problemáticas supuesto que se entiende la dirección de la relación real: de la creación respecto del Creador (es la creación la que depende ontológicamente del Creador y no viceversa). El problema está con la premisa 3 pues implica una falacia non sequitur: de que haya una relación entre Dios y el mundo temporal no se sigue necesariamente que Él es temporal. Dios también se relaciona con los pecadores, pero de ello no se sigue que sea pecador. O, para poner una analogía más directa, hay una relación entre Dios y el mundo material pero no por ello decimos que Él debe ser material a partir de esa relación.

Ahora, es bastante obvio que las analogías no se cumplen para el argumento de Craig. Si bien Dios se relaciona con los pecadores y con el mundo material sin ser Él pecador o material, la razón es que el acto de relacionarse con los pecadores no es en sí mismo un acto pecaminoso, igual que el causar el mundo material o interactuar con Él tampoco es un acto en sí mismo material. Pero la creación del universo sí es un evento temporal. Implica que hay una relación entre eventos, siendo el acto de crear un hecho tenso/temporal. Así, la respuesta por analogía es indudablemente un fracaso abyecto. Como es natural, Urbina es consciente de esto, y se adelanta a esta respuesta:


“Ah, pero de todas maneras Dios debe existir en el tiempo a partir de la creación por cuanto en la creación se da una sucesión temporal y, por tanto, cualquier relación requerirá también de sucesión temporal”, se objetará. Sin embargo, nuevamente se trata de una falacia non sequitur. Para que se establezca una relación la condición necesaria es cierta instancia de conmensurabilidad entre las partes. Pero esa instancia no tiene por qué ser el tiempo sino que es más coherente plantear que se trata del ser. Dios y la creación tienen en común que son. Por tanto, ya allí tenemos una instancia de conmensurabilidad en que puede darse la relación entre un Dios atemporal y una creación temporal (y por la misma vía se resuelve el dilema de la relación entre un Dios inmaterial y una creación material). Ergo, no es forzoso que Dios tenga que volverse temporal para que haya relación con la creación y, en consecuencia, el argumento de Craig deviene en inconclusivo.

Sospecho que la confusión aquí es entre condiciones necesarias y suficientes. Señala, sin justificación alguna, que la “conmesurabilidad entre las partes” es una condición necesaria para la relación de Dios con el mundo temporal. Digamos que eso es cierto. Luego dice que dicha instancia de conmesurabilidad bien puede ser el ser en lugar del tiempo. Lamentablemente, lo que falta para que esta respuesta empiece a tomar forma es que la conmesurabilidad respecto al ser sea una condición suficiente para relaciones entre entidades atemporales/temporales. Urbina simplemente no dice nada sobre esto. Podemos asumir que sea el ser la instancia de relación de conmesurabilidad sin que eso excluya en absoluto la naturaleza temporal de un Dios que se relaciona con el mundo. Señala que el argumento de Craig “deviene en inconclusivo”, pero el hecho es justo lo contrario: La respuesta ofrecida es la inconclusiva.


En segundo lugar, creo que esta respuesta de Urbina ignora un hecho fundamental. Al crear, hay dos opciones: o Dios se vuelve temporal con su relación con el mundo temporal, o bien sigue siendo atemporal. Pero para ser atemporal, se debe negar que Dios esté en una relación que antes no poseía: Mínimamente, entra en la relación de ser el Sustentador del Universo o de coexistir con el universo. En este punto, hay dos opciones: O Dios no está relacionado con el universo, o sí está relacionado. Dado que Urbina parece aceptar que Dios está relacionado con el universo, ¿puede afirmar el segundo cuerno? Hacerlo exigirá afirmar, si se concede la naturaleza tensa del tiempo (que, de nuevo, Urbina parece aceptar), que Dios está en una relación que antes no tuvo, o que estará en una nueva relación en el futuro, por ejemplo, la relación de sustentar en existencia el universo el día de la Segunda Venida de Cristo. El lector perspicaz notará que apelar a la mera instancia de ser aquí es inútil porque, bueno, el mero ser no explica cómo un ser sin tiempo puede tener relaciones pasadas, presentes y futuras. Si Urbina u otro desea explicar esto, ¡estaré encantado de verlo!


No obstante, de nuevo, Urbina parece adelantarse a estas respuestas. Sigue diciendo:


¿Pero acaso Dios no realiza acciones que lo implican como existiendo dentro del tiempo tales como hacer milagros o responder oraciones? Sí, realiza esas acciones, pero ello no prueba que necesariamente deba estar “dentro del tiempo”. La aplicación y efectos de esas acciones se dan en el tiempo respecto de las criaturas pero no tienen por qué implicar la temporalidad de Dios ya que es perfectamente racional sostener que todas esas acciones existen simultánea y plenamente en Dios desde su acto puro eterno. Dios en su eternidad perfecta ya conoce y ha dispuesto su acción simultáneamente respecto de los milagros, oraciones y demás. Así que en este punto en lugar de seguir a Craig prefiero seguir al gran San Agustín quien dice que Dios es el “eterno creador de todos los tiempos” (9) que no puede estar de ningún modo con el tiempo pues Él es permanente e inmutable y el tiempo, en cambio, “si permaneciese, no sería tiempo” (10). Por tanto, como enseña Santo Tomás de Aquino, “si a Dios se aplican verbos en distintos tiempos, es porque la eternidad incluye todos los tiempos, y no porque Dios sufra mudanzas de presente, pasado o futuro” (11). Además, no contando nosotros directamente con una “gramática teológica atemporal”, ha de aceptarse que este modo de hablar se debe a limitaciones de lenguaje y no a limitaciones de Dios.

Debe notarse que el contexto dialéctico no ayuda a Urbina. Lo único que parece hacer aquí es, en realidad, afirmar la visión clásica estándar y decir que es “perfectamente racional”. No dice por qué lo es. Y honestamente, por más que me esfuerzo, no alcanzo a ver cómo esa visión es “perfectamente racional”. Al no dar argumentos aquí, básicamente no tengo nada que abordar. Pero mis comentarios anteriores ilustran por qué la respuesta de que Dios puede hacer las acciones en el devenir temporal no permite que Dios siga siendo “sin tiempo”, o atemporal.


Unas líneas después, señala que si bien se inclina a aceptar la teoría A, dice que eso solo se aplica a lo creado, no a Dios. Esto me parece una mención extraña. El argumento solo necesita que Dios esté en relaciones con un mundo temporal para que Dios sea temporal. Señala que el tiempo es una categoría física, y como Dios no es un objeto físico, entonces el tiempo no se aplica a Él. Pero en realidad creo que esto es simplemente falso: Primero, no es necesario que Dios sea un objeto físico sino que, como dice el argumento, que tenga relaciones con el mundo temporal. Y segundo, ¿Dios está causalmente relacionado con el universo? Si es así, ¿Dios comenzó esta relación? Si no la comenzó, ¿entonces cómo el universo comenzó a existir? ¿O el atemporalista debe afirmar que la creación del universo es coeterna con Dios, por lo que Dios nunca comienza una nueva relación? Si alguien está dispuesto a firmar la eternidad del universo, debería recordar que tendrá que lidiar, entonces, con todos los argumentos contra una regresión infinita en el pasado, tanto los científicos como los filosóficos. Y en tercer lugar, ¿por qué pensar que el tiempo es una categoría física? Esta es una asunción metafísica enorme y, otra vez, no hay apoyo en el artículo a su favor. Solo para dejar constatado, Craig también ha mencionado que incluso una sucesión de pensamientos divinos, en una teoría relacional del tiempo, sería suficiente para que haya sucesión en la vida temporal de Dios. Por supuesto, una sucesión de eventos mentales en Dios no es algo que pueda caer bajo la etiqueta de categoría física. A este punto, Urbina y otros pueden mencionar que es factible pensar en términos de simultaneidad en la mente de Dios. No perseguiré esta respuesta aquí. Pero nótese que, al menos prima facie, pensar que hay sucesión en la mente de Dios y pensar que Dios conoce todo simultáneamente sin sucesión, están en igualdad de condiciones epistémicas. La preferencia de uno u otro deberá ser por argumentos adicionales.

Concluyo, entonces, que las respuestas de Urbina al primer argumento a favor de la temporalidad de Dios son, bueno, erróneas.[1]


¿Qué podemos decir sobre sus objeciones al segundo argumento? Urbina dice:


1. Dios es atemporal.
2. Dios es omnisciente.
3. Un mundo temporal existe.
4. Si un mundo temporal existe, entonces, si Dios es omnisciente, Él conoce los “eventos temporales” (tensed facts).
5. Si Dios es atemporal, Él no conoce los “eventos temporales” (tensed facts).

A continuación comenta Craig: “Dado que (2) es esencial para el teísmo y (3) es evidentemente verdad, (1) debe ser falso” (14). Le respondo a Craig: “Disculpe, pero dado que (1) es cierto, es (5) el que es falso”. Y es que el supuesto previo de Craig es que “desde que los tensed facts pueden ser conocidos solamente por un ser temporal, Dios debe por tanto ser temporal” (15). Pero ello no es necesariamente cierto pues es perfectamente factible que Dios conozca atemporalmente la realidad de los sucesos temporales sin quitar su cualidad de tales ni en la realidad creada ni en el intelecto divino. Como dice pertinentemente el gran apologista católico Dave Armstrong: “En la verdadera eternidad (la perspectiva de Dios) no hay ´antes´ ni ´después´. De que el pensamiento divino experimente y conozca todas las cosas fuera del tiempo, como ´ahora´, no se sigue que las cosas mismas estén fuera del tiempo. Dios me vería, por ejemplo, escribiendo estas mismas palabras. Para Él esto es ´ahora´, está presente para Él antes que suceda (…) Pero el hecho de que Él lo experimente en un ´ahora´ no significa que eso en sí mismo es un evento atemporal. Ocurrió en tiempo terrestre” (16). Para ponerlo con otra analogía: para que Shakespeare conozca los distintos sucesos que se dan en su obra de Romeo y Julieta, ¿los tiene que conocer necesariamente desde el mismo “esquema de tiempo” de la obra? No. Shakespeare está en un esquema trascedente al de la obra y puede conocer realmente el trascurso de la misma sin necesidad de “meterse en la historia”. Pues bien, es perfectamente coherente decir algo análogo sobre Dios.

La réplica aquí es que un ser atemporal sí puede conocer los hechos tensos. Nuevamente, no dice cómo ni por qué es “perfectamente factible”. La cita de Armstrong solo anuncia la creencia clásica, no explica cómo es factible pensar en esos términos. Si esta crítica quiere tener esperanzas de ser prometedora, deberá al menos involucrarse en esta discusión.


De todas formas, haré dos observaciones. En primer lugar, los comentarios de, en realidad, dejan claro que en realidad una entidad atemporal no puede conocer una colección x de proposiciones tensas. La razón es simplemente porque el referente de dichas proposiciones cambia sistemáticamente. Pero este tipo de cambio no son admisibles en un Dios que no posee sucesión temporal. Ahora, este argumento fue acordado por Norman Kretzmann en 1966, aunque él lo observó contra la inmutabilidad. Al observar que un ser perfecto lo sabe todo, Kretzmann sostuvo que Dios siempre sabe qué hora es y, por tanto, está sujeto a cambios. Su conocimiento varía en la forma Ahora es Tn. Ante la objeción que Urbina parece seguir sobre que es posible que un Dios atemporal conozca el estado del universo en un todo simultáneo, Kretzmann pareció estar de acuerdo en que una Ser Omnisciente puede saber cuándo él (o yo) estaba escribiendo su artículo y cuándo lo finalizaba, pero la expresión “yo hago c ahora” no puede ser conocida ahora por una entidad atemporal, porque si esto es cierto implicará que en dos horas dicha entidad sabrá que ahora ya no hago c, sino y. Por tanto, un Dios atemporal no puede conocer estos referentes temporales tensos o indexicales. Una forma de evitar este argumento, claro, es rechazar que el tiempo sea parte de contenido proposicional de las oraciones tensas. Me pregunto si Urbina u otros estarán dispuestos a hacer este movimiento especialmente porque, bueno, de hacerlo entonces las proposiciones son destemporalizadas y por tanto solo ratifica el argumento: Una entidad atemporal no podía conocer las proposiciones tensas e indexicales temporales. De paso, esto ilustra por qué la analogía shakesperiana también fracasa.


Lo que sigue en el artículo es una acusación de doble estándar por parte de Craig. Por supuesto, esta acusación, de ser correcta, solo mostrará una inconsistencia en el pensamiento de Craig, pero no dirá nada sobre la solidez de los argumentos presentados. De todas formas, creo que la acusación de doble estándar está confundida. Simplemente, mientras que las proposiciones contingentes futuras se pueden conocer por el simple hecho de que serán ciertas, eso no dice nada sobre cómo una entidad atemporal puede conocer hechos tensos y preservar su atemporalidad.


Por tanto, las objeciones de Urbina a este segundo argumento igualmente fracasan.



2. Sobre la Eternidad de Dios

Mencioné al inicio que rechazo tanto el modelo de eternidad de Craig como la atemporalidad de Dios. Pero esto no implica que no tenga un concepto positivo de la eternidad Divina. Afirmo la doctrina, y la defiendo sin cederla ante nadie. Pero claro, uno debería intentar tener una visión lo más bíblicamente fiel y filosóficamente coherente que pueda. ¿Por qué rechazo el modelo de Craig?.[2] Bueno, Craig piensa que Dios atemporal sin la creación, y temporal con la creación. Como entiendo estos términos, esa visión sería contradictoria. Estos términos parecen entenderse naturalmente diciendo que Dios sea atemporal significa que, para Dios, no hay posibilidad alguna de cambiar de estado, de forma que uno venga antes o después de otro. Y que Dios sea temporal implica que, efectivamente, existe la posibilidad de que Dios esté en estados cambiantes, se produzca o no el cambio.[3] (Esto dejaría abierta la posibilidad de que, antes de la creación, Dios estuviera en absoluto reposo o estasis, sin ningún cambio real). Evidentemente, que Dios sea en estos sentidos tanto atemporal como temporal sería imposible.


Ahora, Craig niega esas definiciones (véase la Nota 2). Él cree que en una visión relacional del tiempo un Dios sin cambios que existiera solo no sería temporal aunque tuviera la potencialidad de cambio y existencia temporal. Así que Dios sin creación es plausiblemente atemporal. Pero si Él hizo un primer acto, el tiempo comenzaría en ese momento. En virtud de su conexión causal con un evento temporal, y su conocimiento de los hechos tensos, Dios sería temporal. Así que será coherente decir que "Dios existiendo solo sin el mundo es atemporal pero coexistiendo con el mundo es temporal", siempre y cuando no añadamos que "un [estado] viene antes o después de otro". Craig negaría que estos estados estén ordenados temporalmente como anteriores/posteriores.


Naturalmente, esta no es una posición intuitiva. Algunos filósofos pueden preguntar ¿Cuándo se supone que "Dios existe solo sin el mundo"? En cualquier momento después del momento de la creación, Dios está en constante cambio al registrar los estados cambiantes del mundo. Pero esto no es permitido por Craig (lo que, si lo permitiera, podría llevarlo a estar de acuerdo con Padgett-Swinburne). Entonces, ¿cuándo, o cómo, puede ocurrir esto?


En este punto, cualquiera podrá reconocer que esta es una pregunta verdaderamente difícil. Craig parece pensar que ese estado no puede ser temporalmente anterior al tiempo; más bien se llega a ese estado retrocediendo en el tiempo en la dirección anterior a la que se llega hasta un límite y no se puede avanzar más. Es análogo a la singularidad cosmológica inicial en el modelo estándar: no es un punto en el espaciotiempo, sino que se llega a él cuando se retrocede en el tiempo hasta alcanzar una frontera. Eso la distingue de la singularidad cosmológica final en un modelo cerrado que sufre un recolapso, en el que el límite se encuentra en la dirección posterior. Y aquí llegamos al corazón de mis reservas. Mientras que podría estar bastante dispuesto a afirmar:


  • ~[M y ~(t ≥ c)], donde 'c' es el momento de la creación y "M" es "el mundo existe"


Eso no implica que sea plausible afirmar:


  • ~[D y ~(t ≥ c)], donde "D" es "Dios existe"


O en lenguaje natural, si así lo prefiere el lector: El primero, dice que no es el caso de que el mundo exista y no sea ni el momento de la creación ni algún momento posterior. Dicho de forma más natural, esto dice que el mundo existe sólo en el momento de la creación y en los tiempos posteriores. Esto parece claramente cierto.


La otra fórmula dice que no es el caso de que Dios exista y no es ni el momento de la creación ni algún momento posterior. Es decir, que Dios existe sólo en el momento de la creación y en los tiempos posteriores. ¡Es difícil ver que esto sea verdad!


Lo obvio es que Dios existe antes del momento de la creación, así como después. Pero Craig no puede decir esto, porque no permitirá que la existencia de Dios sin el mundo ocurra antes de la creación. Así que creo que Craig tiene que explicar cómo no está comprometido con lo que dice la segunda fórmula, o cómo estar comprometido con esto no es algo malo. Tampoco veo cómo puede hacerlo, pero tal vez pueda. En tanto no veo respuestas plausibles a esto, no creo poder afirmar racionalmente el modelo de Craig.


Así que veo la eternidad de Dios de forma extremadamente simple: Dios existe sin principio ni fin, de tal forma que hay sucesión de eventos en su vida eterna. No veo por qué esta es una visión problemática. Si el lector no está de acuerdo conmigo, ¿por qué no?


Si bien creo que hay varios otros argumentos extremadamente sólidos para la temporalidad del Dios Eterno, solo sugeriré un pensamiento teológico.[4]


Dios llama a la existencia de las cosas, las ordena y habla a sus criaturas racionales y se involucra íntimamente en sus vidas. Emite promesas y mandatos y sufre dolor cuando las promesas son rechazadas y los mandamientos quebrantados. Él enmarca un plan para la redención de su mundo destrozado y ejecuta ese plan a un gran costo para él. Él pone ante nosotros a sus hijos la meta de un Reino que no tendrá fin. Uno podría preguntarse por qué un Dios intemporal habría creado un mundo que es tan profundamente histórico. No tenemos simplemente los ciclos constantes y repetitivos que bien podrían ser, como supuso Platón, una "imagen en movimiento de la eternidad". Los ciclos existen, pero sobre ellos está el tema de un proceso histórico único e irrepetible; un proceso, en el caso de los seres humanos, que está plagado de pecado y tragedia, pero que de todos modos está guiado hacia su fin último por un sabiduría capaz de superar todos los obstáculos. Dios suplica, promete, engatusa, se regocija con la oveja que regresa sana y salva al redil, y lanza su juicio a aquellos que hacen que una niña pequeña se pierda. El distanciamiento ontológico tan apreciado por Parménides, Platón y Plotino falta por completo en el cuadro bíblico de Dios. El clímax de la historia, por supuesto, es la encarnación de Dios en Jesucristo. Este evento es asombroso en cualquier lectura, pero junto con la doctrina de la atemporalidad se acerca a ser incoherente. ¡Por eso, el Logos divino eterno no se da cuenta de los eventos de “su” Vida encarnada a medida que ocurren! Toda la historia humana encuentra su enfoque en esa Vida encarnada, pero para un conocedor atemporal, la distinción entre “antes” y “después” del Mesías, tan crucial para todos los escritores del Nuevo Testamento, no tiene ningún significado. Desde el punto de vista clásico, la crucifixión, el sitio de Troya, la traición de Judas, el día de Pentecostés y el holocausto nazi están ocurriendo ahora en la eternidad de Dios; nunca sucede nada nuevo, y nada viejo, por muy digno de ser olvidado, queda atrás. Esto, creo, es profundamente inconsistente con la perspectiva histórica y completamente temporal que impregna el texto bíblico.



Su amigo cuyo nombre no es importante,

J.


NOTAS:

[1] Es realmente interesante notar que esto se ratifica en el siguiente párrafo. Señala que Dios es Subsistente en sí mismo, por lo que no puede tener relaciones de “antes” y “después”. Aquí parece asumir una doctrina que el propio Craig considera, la simplicidad divina, pero no dice absolutamente nada sobre las respuestas de Craig en esto. Yo mismo no afirmo exactamente los mismos argumentos de Craig contra la Simplicidad, pero igualmente rechazo la visión metafísicamente radical de que Dios es absolutamente sin sucesión en su vida. Simplemente, no creo que haya ninguna buena razón en absoluto para pensar esto y, de hecho, invoca problemas fundamentales.


[2] En lo que sigue dependo mayormente del pensamiento de William Hasker, comentado y discutido en correspondencia.

[3] Esto, por supuesto, es una expresión en lenguaje natural de lo que podría ser algo más complejo. Aquí la idea:

X es atemporal= def. x es atemporal iff no es lógicamente posible para x pasar de t1 a t2 sucesivamente. X es temporal = def. x es temporal iff es lógicamente posible para x pasar de t1 a t2 sucesivamente.


[4] Esta reflexión apareció en el capítulo 9 en Ganssle, Gregory E., y David M. Woodruff, eds. God and Time: Essays on the Divine Nature. Oxford University Press on Demand, 2002.

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