• Jesid A. Díaz

Por qué el anti-Argumento Ontológico no me sorprende

En un sentido puramente elemental, el anti-Argumento Ontológico (modal, de ahora en adelante anti-AOM) dice que así como podemos concebir que Dios posiblemente existe, podemos concebir que posiblemente Dios no existe. Como tal, no parece ser una refutación a la existencia de Dios como sí un razonamiento que busca exhibir el AOM como poco sólido.


Ahora, esta objeción nunca me ha terminado por parecer sorprendente. Aquí solo mencionaré dos puntos.


Primero, como Josh Rasmussen señaló en su diálogo con Felipe Leon, podemos ofrecer una buena respuesta a la objeción humeana de que la concebibilidad no funciona como guía de la posibilidad debido a que para todo lo que podemos concebir como existente también podemos concebir como inexistente. Supongamos, entonces, que cualquier cosa que pueda concebirse como existente puede concebirse como no existente. Y supongamos que una cosa concreta necesaria N puede concebirse en el sentido relevante. Entonces, la posibilidad de concebir implica (o da evidencia de) la posibilidad, o no. Si la posibilidad de concebir no proporciona evidencia de posibilidad, entonces la objeción de Hume falla al principio: porque no podemos utilizar la posibilidad de concebir para inferir que la inexistencia de N es posible. Entonces, supongamos que la posibilidad de concebir proporciona evidencia de posibilidad. Entonces, dado que la existencia de N es concebible (por hipótesis), tenemos evidencia de que la existencia de N existencia es posible. De todo esto, se deduce (con algunos axiomas modales en juego) que N existe. En otras palabras, los supuestos mismos detrás de la objeción de Hume, junto con la lógica contemporánea de la modalidad, en realidad dan evidencia de una cosa concreta necesaria. Por lo tanto, la objeción falla.


En segundo lugar, lo que necesita el ateo es un reclamo un poco más fuerte si quiere que el anti-AOM funcione. Tomando prestada la semántica se mundos posibles, lo que debe decir el ateo es que si Dios no existe en un mundo posible, entonces no existe en ningún mundo posible (es decir, la existencia de Dios es lógicamente imposible, lo que es igual a decir que la inexistencia de Dios es lógicamente necesaria). Ahora, esto es algo que obviamente se debe demostrar. Los defensores del AOM ofrecen la coherencia intutiva de a noción de un Ser Máximamente Grande como apoyo para la premisa de la posibilidad de la existencia de Dios. ¡Esta misión parece aún más difícil si pensamos que un Ser Perfecto tendría todas las propiedades composibles máximas! Esto es justamente porque la idea de un Ser que posee las propiedades composibles parece impermeable a las objeciones usuales de la incompatibilidad de los atributos Divinos.


Ahora, ¿es realmente posible una descripción máxima de la realidad donde Dios no exista? Si bien parece prima facie posible, me gustaría pensar que al final del día no es el caso. Piénsalo. Si Dios es un Ser Necesario, entonces es lógicamente absurdo decir que hay un mundo posible donde no existe, tanto como es lógicamente absurdo sugerir que un soltero casado puede existir. Esto a pesar, claro, de nuestra concebibilidad inicial. Si bien no creo que debamos abandonar la concebibilidad como guía de la posibilidad metafísica debido al anti-AOM, me parece que al menos debe tener alguna forma de condición de derrotabilidad para que no sea simplemente arbitraria.



Con esperanza,

J.

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