• Jesid A. Díaz

¿Hay santidad en el Buen Morir?

Soy un sirviente de Cristo. Como sirviente de Cristo, me llena de vergüenza cuando la Iglesia, por sus actos o historia, somete a humillación pública el buen nombre del Señor Jesucristo. Ahora bien, seguramente los cristianos (¡especialmente los cristianos!) deberíamos ser más contemplativos con este tipo de vergüenzas públicas, porque reconocemos que somos un pueblo manchado por el pecado, que lucha cada día para hacer honor al buen nombre de Jesucristo, Dios Padre y el Santísimo Espíritu Santo. Pero este espíritu contemplativo no puede ser ciego. Y mucho menos puede excusar estos errores: Ni el mejor de los razonamientos puede esconder el pecado. Mucho menos el pecado de la Iglesia.


Pero ¿por qué decir esto? Las anteriores palabras van destinadas a un marco general de advertencia sobre la Iglesia Cristiana. No tiene ningún hecho concreto en mente, en realidad, pero sí sugiere que hay un problema de fondo entre los cristianos. Para ilustrar esto tomemos un reciente caso que ha tomado fuerza en mi país, Colombia, sobre un caso de eutanasia voluntaria.



La Santa Eutanasia: Cuando un cristiano pide morir con dignidad


En el presente mes se ha librado un gran debate mediático sobre un caso de eutanasia en Colombia[1]. Martha Sepúlveda de 51 años, descrita como una “mujer de fe”, padece esclerosis lateral amiotrófica e iba a ser la primera persona en recibir la eutanasia en Colombia sin tener una enfermedad terminal. La esclerosis lateral amiotrófica es una enfermedad de las neuronas en el cerebro, el tronco cerebral y la médula espinal que controlan el movimiento de los músculos voluntarios. En otras palabras, es una enfermedad degenerativa de tipo neuromuscular. Como explica la periodista Catalina Oquendo, el mismo comité médico del Instituto Colombiano del Dolor (Incodol) que había aprobado la eutanasia difundió un comunicado en el que revertía su decisión original[2]. ¿El problema? Bueno, que tal declaración fue precedida por un comunicado de la Iglesia Católica en Colombia donde se le solicitaba suspender el procedimiento. En respuesta, el hijo de Martha Sepúlveda categorizó:


“Aunque no estemos de acuerdo, respetamos que desde del sector religioso la invite a la reflexión. Eso no nos afecta, pero sí consideramos inadmisible, irrespetuosa e impresentable la actitud de la Indocol: lo hicieron todo a escondidas, no se nos notificó que se iban a reunir”.[3]

El panorama legal es aún más bizarro al considerar que el Ministerio de Salud dijo que la familia, al no ser notificada de ese fallo, no se produce los efectos jurídicos derivados de la sentencia. Sin embargo, Oquendo menciona que abogados constitucionalistas explican que estas producen efectos desde el momento en que son comunicados por la Sala Plena del tribunal constitucional[4].


Por su parte, la defensa de Sepúlveda dice que se le vulneró su derecho a una muerte digna, que ellos no solicitaron un segundo comité[5]. Ahora bien, la práctica de la eutanasia no es demasiado inusual en el país, donde es legal desde 1997. Como explica CNN, “según datos del Ministerio de Salud, entre 2015 y el 31 de agosto de 2021 en Colombia se han practicado 157 procedimientos de eutanasia; en 2015: 4; en 2016: 7; en 2017: 16; en 2018: 24; en 2019: 44; en 2020: 36, y hasta el 31 de agosto de 2021, 26 procedimientos”[6].


Por otro lado, el Comité Científico Interdisciplinario para el derecho a morir con dignidad, apoyó su decisión de rechazar la eutanasia de Sepúlveda a último momento basado en el numeral 26.6 del artículo 26 de la Resolución 971 de 2021 del Ministerio de Salud y Protección Social “que le asigna, dentro de sus funciones, revisar el trámite de la solicitud y el procedimiento eutanásico completo, a fin de detectar alguna situación que afecte el desarrollo del mismo”. En esta revisión, el comité afirmó tener un concepto actualizado del estado de salud y evolución de Sepúlveda, información según la cual Martha no aplicaba a los criterios de terminabilidad de vida.


En respuesta, el hijo de Sepúlveda replicó en su cuenta de Twitter: ““¿De qué mejoría habla? Si en la cita a la que mi mamá se vio obligada a ir por exigencia de Incodol la conclusión de la especialista fue otra radicalmente distinta ¿El sustento de esto es una valoración que se le hizo a mi mamá por TV?”.



Y el debate sigue.



El Sínodo de Muerte: Cuando la muerte es mejor que el dolor


Es evidente que soy claramente deficiente en lo que a hermenéutica legal respecta. Por tanto, en eso no consistirá la presente reflexión. La anterior exposición tiene fines principalmente expositivos, aunque es difícil no tener cierta simpatía racional por el caso Sepúlveda. Los procedimientos implicados en la inferencia de una mejoría en el estado de Martha no solo parecen evidentemente ambiguos, lo que podría permitir señalar un error inferencial en Incodol.


Sea cual sea el caso, esto va en una dirección diferente. El caso de Sepúlveda se hizo conocido porque ella es, según su propio testimonio, “católica, apostólica y romana”. Y dice que no ve incompatibilidad entre su decisión y sus dogmas de fe. Tal vez sea por esto que la Conferencia Episcopal se sintió en derecho de opinar sobre el caso de Sepúlveda al decir:

"Martha, la invito a reflexionar serenamente sobre su decisión; ojalá, si las circunstancias se lo permiten, lejos del acoso de los medios de comunicación que no han dudado en tomar su dolor y el de su familia, para hacer una suerte de propaganda de la eutanasia, en un país profundamente marcado por la violencia”.


Además, se afirmó igual que “ante las convicciones cristianas, la muerte no puede ser la respuesta terapéutica al dolor y al sufrimiento en ningún caso”[7]. Y es en esta última línea en la que me quiero centrar.


Antes de ello, algunos comentarios. Primero, esto no es una crítica a la Iglesia Católica (aunque ciertamente muestra que pienso que su posición, tal como fue expresada por el prelado, es claramente falsa) por la simple razón de que en este punto son muchos evangélicos los que están de acuerdo con Roma. Así que el objetivo principal de esto es para cada cristiano que piensa en los términos anteriormente descritos. Segundo, me considero un cristiano ortodoxo y conservador. Mantengo la fe expresada en el Credo Apostólico, Credo de Nicea y Calcedonia. Sigo la matriz del cristianismo ortodoxo tal y como se ve en su núcleo[8].


Dicho lo anterior, entramos en materia.


Primero, uno no puede evitar sentir cierta frialdad en la expresión “ante las convicciones cristianas, la muerte no puede ser la respuesta terapéutica al dolor y al sufrimiento en ningún caso”. ¿Se supone que tenemos que pensar que Jesús está plenamente “feliz” al ver como Martha sufre hasta lo indecible por meses, o años, la degeneración neuromuscular? ¿Dios permanece más contento al ver el sufrimiento de la familia Sepúlveda, que en el caso de que ella (y su familia) tenga paz en la muerte?


Para ser justos, estoy seguro que al menos algunos cristianos que siguen la opinión de la Conferencia Episcopal (de ahora en adelante, “CCE”) verán estas palabras más bien como una expresión de amor. Una lectura caritativa podría ser tal que se invita a Sepúlveda a tener una mirada más escatológica de su propio sufrimiento, sabiendo que recibirá consuelo en la eternidad y que su testimonio como cristiana puede inspirar a muchos. Tengo grandes simpatías por esta interpretación, y creo que es al menos parcialmente correcta. Sin embargo, no justifica en absoluto la afirmación categórica de que la muerte en ningún caso puede ser la respuesta terapéutica al dolor (claramente, CCE tampoco ofrece una alternativa terapéutica o paliativa para Sepúlveda, aunque recomienda priorizar los cuidados paliativos). Más bien, podría ser que, si un cristiano tiene las opciones x e y, donde x es la viabilidad moral de la eutanasia e y es un resto de vida de digno sacrificio por el testimonio del Señor, entonces y es moralmente preferible sobre x. Pero esto no cumple una implicación estricta entre el conjunto de creencias cristianas C y x, lo que requeriría que no pueda ser el caso que C es cierto y que x sea moralmente preferible, debido a que


  • A. Si C, entonces (necesariamente) ~x,

Entonces, es necesariamente cierto que

  • B. Si C, entonces (necesariamente) y.


Pero el paso de esta implicación es defectuosa debido a que x e y no son opciones totalizadoras por sí mismas en la lectura caritativa ofrecida anteriormente.



Otra alternativa es que la lectura sea equivocada, o que haya otra aún mejor que la he ofrecido. Si es así, entonces tal debe ser evaluada por mérito propio.


Pero queda otra cuestión. ¿Es cierto que la muerte nunca es una respuesta terapéutica al dolor? Creo que al menos en algunos casos lo es, y he aquí la razón:


  • 1. Si podemos evitar el dolor evitable para algunas personas en algunos casos, entonces es lo moralmente preferible para hacer.

  • 2. Podemos evitar el dolor evitable para algunas personas en algunos casos.

  • 3. Entonces, evitar el dolor evitable para algunas personas en algunos casos es lo moralmente preferible por hacer.


La noción de “dolor evitable” es apropiadamente limpia: Se refiere al tipo de dolor tal que, si se evita, la persona será beneficiada y no habrá una consecuencia negativa pretendida para ella o para alguna persona inmediatamente afectada. Esto tiene en cuenta el Principio de Doble Efecto, que distingue entre las consecuencias previstas de las acciones y los resultados previstos pero no pretendidos. Dicho esto, la premisa 1 encuentra apoyo triple:


  • a. La premisa 1 es cierta como una creencia propiamente básica e intuitiva tan fuerte que cualquier derrotador en su contra puede ser derrotado por la basicalidad de la creencia misma excepto cuando sea irracional sostener el derrotador y la creencia en cuestión.


  • b. La premisa 1 es un principio ético cuya falsedad llevaría a la irresponsabilidad moral, falta de cuidado al prójimo, y permisión de infligir dolor pasivamente (es decir, no evitándolo), todas estas prácticas claramente incorrectas.


  • c. Siendo que no existe una diferencia moralmente significativa entre iniciar un proceso causal que conduzca a un mal y no interferir en ese proceso causal que conduce a ese mal para evitar el mal, entonces se entiende que no evitar el dolor evitable es no interferir en el proceso causal que conduce al mal en cuestión (dolor), lo que es tan moralmente incorrecto como iniciar el proceso causal mismo[9]. Esto parece ser cierto por la experiencia cotidiana.


La premisa 2 es una verdad fáctica innegable. Podemos evitar el dolor evitable de Martha Sepúlveda aplicando la eutanasia, según fue solicitada. Por tanto, hacer esto es lo mejor para hacer, si no hay consideraciones adicionales.



Finalmente, está el asunto de si esto es incompatible con el cristianismo. Que yo pueda ver, no hay nada en este razonamiento cuya afirmación implique inconsistencia epistémica con las proposiciones centrales del cristianismo según se reflejan en el Credo Apostólico, Nicea o Calcedonia. Mucho menos parece haber inconsistencia con las enseñanzas de las Sagradas Escrituras. Sin más que añadir, creo que la vida es algo extremadamente valioso. Por tanto, un tipo de dolor como el que padece Sepúlveda y muchos otros no tiene por qué ser soportado sin una razón adicional apremiante.


Con esperanza,

J.



[1] No siempre es fácil distinguir qué tipo de eutanasia (activa o pasiva) se da en cada caso. Algunos bioeticistas mencionan el siguiente caso: Supongamos que apagar una máquina de soporte vital mata al paciente, a pesar de la discusión sobre la muerte en el capítulo anterior. Se hace algo en tales casos, se emprende una acción, por lo que, a este respecto, es como la eutanasia activa. Pero la acción en cuestión es apagar una máquina de soporte vital, que no es la causa inmediata de la muerte del paciente en la forma en que lo sería administrar una inyección letal; más bien, la causa inmediata es la condición del paciente. A este respecto, es como la eutanasia pasiva [2] Véase, La eutanasia de la colombiana Martha Sepúlveda suspendida en el último minuto. Rescatado de: https://elpais.com/sociedad/2021-10-10/la-eutanasia-de-la-colombiana-martha-sepulveda-suspendida-en-el-ultimo-minuto.html [3] Ibíd. [4] Ibíd. [5] Véase Martha Sepúlveda, la mujer a quien le cancelaron la eutanasia en Colombia, Rescatado de: https://cnnespanol.cnn.com/2021/10/11/eutanasia-colombiamarta-sepulveda-cancelan-procedimiento-cnn/ [6] Ibíd. [7] Véase, Iglesia pide a Martha Sepúlveda "reflexionar" sobre aplicarse la eutanasia. Rescatado de: https://www.elpais.com.co/colombia/iglesia-pide-a-martha-sepulveda-reflexionar-sobre-aplicarse-la-eutanasia.html [8] Esto no será cierto para los católicos y Ortodoxos, entre otras cosas, porque se considera que cualquiera no sea de sus respectivas iglesias es menos que plenamente ortodoxo. Esto no es motivo de preocupación alguna, claro, porque asume que la Iglesia Católica y la Iglesia Ortodoxa son correctas en sus afirmaciones de exclusividad. [9] Esto es una versión modificada del Principio de Simetría de Tooley, que puede ser contraproducente a su propia intención original.

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