• Jesid A. Díaz

Funeral de Inocentes



El día de hoy me encontré a mí mismo, en más de una ocasión, con los ojos ligeramente quebrados. Hoy se ha aprobado en Argentina el aborto hasta la semana 14 de gestación legalmente. No estoy seguro de cómo expresar adecuadamente lo fundamentalmente equivocada que fue esa decisión, al menos a nivel moral. Hoy, por tanto, mis habilidades retóricas podrían verse considerablemente alicaídas, por lo que procederé directamente: En este artículo, responderé a los principales argumentos pro-aborto usados en Argentina para apoyar el proyecto de ley a favor del aborto. Por supuesto, los argumentos usados no son endémicos de Argentina por lo que el lector de otro país podría verse igualmente animado a leer el presente artículo.


Una advertencia más: La recolección de estos argumentos fue gracias a un amigo argentino, ya que yo mismo no soy de ese país. Así dicho, procederé a dar mi opinión sobre el arsenal de argumentos pro-aborto. Lo que sigue serán solamente respuestas breves, introductorias, a estos argumentos.



1. Es un tema de salud pública, no de creencias religiosas.


Directamente, discrepo. Por supuesto, el aborto es un problema de salud pública pero no es reducible a la salud pública. Si los pro-vida tienen razón, entonces el aborto tiene una dimensión inherentemente moral y axiológica, por lo que una propuesta adecuada deberá ofrecer consideraciones no solo legales, sino de salubridad y, de hecho, de moralidad. La única forma en la que la afirmación “el aborto es un tema de salud pública, no de creencias religiosas” sea cierta es si los pro-vida están equivocados. Lamentablemente, sin embargo, esto esconde un subterfugio lógico ampliamente conocido por los filósofos: La petición de principio. En un debate sobre la pertinencia moral del aborto, afirmar que el aborto es de salud pública, y solo de salud pública, será una petición de principio contra los argumentos pro-vida. En otras palabras, para que el Argumento 1 funcione, primero se debe ofrecer un análisis plausible irreductible de salud pública ¡lo que es justamente lo que los pro-vida rechazan!


Uno puede pensar que, como esta primera lectura del argumento es transparentemente falaz, tal vez el pro-aborto quiere decir algo más teológicamete pesado: El debate del aborto no puede ser influenciado por creencias religiosas, solo consideraciones de salud pública. Aunque considero que esta segunda lectura del Argumento 1 es ligeramente más plausible, creo que finalmente se reduce a una petición de principio más fundamental: El teísmo es falso. Pero dejemos pasar esto por ahora. Contra esta segunda interpretación del Argumento 1, sugiero que es un falso dilema. Concedido, el aborto no es de creencias religiosas. ¿Y? ¿Qué demuestra eso? ¡En lugar de acabar, el debate solo empieza aquí! Postulemos el siguiente principio:

  • A. El aborto es un tema de salud pública, y de moralidad.

Ahora, (A) es ciertamente diferente a la versión original del Argumento 1, por lo que si el pro-aborto quiere rechazar también (A) deberá dar razones extremadamente fuertes. Al fin y al cabo, el hecho de que el embrión pertenezca al menos físicamente (genéticamente) a la raza humana ya es suficiente para hacernos ver la compleja relación ética que emana de la aniquilación de una entidad en formación que, si no hay interrupciones, será una persona como tú o yo. ¿Cómo, entonces, alguien negaría (A)?


Finalmente, el pro-vida puede conceder rápidamente que el aborto no es un tema de creencias religiosas (aunque no estoy de acuerdo; me parece perfectamente creíble que el cristiano invoque derechos epistémicos especiales, pero no es algo que defenderé aquí) por motivos dialécticos, pero aún el pro-aborto debe lidiar con (A), ¡así que bienvenido al verdadero debate!

Como el lector verá, el Argumento 1 es, entonces, o claramente falaz o simplemente irrelevante para el verdadero debate del aborto.



2. La mujer tiene derecho a decidir sobre su cuerpo.



Como en el Argumento 1, intentaré ayudar a esbozar una versión creíble del Argumento 2. Digamos que la libertad de P sobre C en la acción A quiere decir que C es la fuente y la explicación de por qué A se obtuvo. Estipulemos que “A= Aborto”. Entonces, P es la explicación de A. P puede elegir A, eso es lo que significa ser libre. Por tanto, el problema no está en la noción de libertad. Propongo que el problema está en la noción de “derecho” involucrada en el Argumento 2. La noción de derecho puede decir que P puede elegir A dado que P = C, y dada esa posibilidad de elección entonces P debería poder elegir A sin problemas legales. No obstante, esto es evidentemente falso.


La mera posibilidad de A no hace nada para hablar del derecho legal de A. Más bien, es una situación Z la que habla de la moralidad/legalidad de A, no la capacidad de elección de P. P podría, claro, ser un genocida o un tirano; podría ser un asesino serial o un pedófilo. ¿Deberíamos concluir que dado que P puede elegir estas acciones, entonces deben ser legales? ¡Preferiría pensar que no!


Entonces, el Argumento 2 se ve inevitablemente reducido al absurdo.



3. No es aborto legal o ilegal, es aborto legal o clandestino, ya que el aborto ocurre y seguirá ocurriendo.


El Argumento 3 solo es interesante si pensamos que la factualidad de un acto es suficiente para considerarlo legal/moral. No veo ninguna razón, y en este caso no logro imaginar alguna, por la que debamos pensar que es remotamente un buen argumento. La dicotomía “legal o clandestino” solo refleja la renuencia psicológica o el arraigo social de la práctica abortista. Bueno, ¿y? La misma reducción al absurdo en el Argumento 2 despierta aquí; la permanencia de una práctica o los riesgos que provoca para una persona individual no pueden ser suficientes para levantar el caso pro-aborto. Es fácilmente imaginable un individuo que se dedique al tráfico de órganos, lo que a pesar de su clandestinidad es una práctica que permanece. La condición del peligro de clandestinidad, por tanto, no demuestra nada tampoco.


4. Dado que el aborto existe y seguirá existiendo, hay que legalizarlo, para que las mujeres no mueran por abortos clandestinos en condiciones pésimas de higiene y salubridad.


Este Argumento es una versión ligeramente más sofisticada del Argumento 3. Lamentablemente, parece adolecer del mismo problema fundamental. La muerte de mujeres es ciertamente un mal que debe lamentarse, pero uno se pregunta si el aborto es realmente la conclusión. Parece obvio que, dependiendo de ciertas medidas locales, el aborto no sería la única salida a los problemas de embarazos no deseados, ¡por lo que nadie tendría que morir!


Así, el Argumento 4 tampoco establece su conclusión.



5. La ley no impulsa a que se cometan más abortos ni obliga a nadie a abortar, simplemente reconoce el derecho a hacerlo para aquellas que ya tomaron su decisión.


¡Concedido! Hasta donde conozco, ningún pro-vida ha argumentado que los pro-aborto obligan a cualquiera a abortar. No obstante, parece haber un mejor razonamiento detrás: La posición pro-vida no es mejor que la posición pro-aborto porque los pro-vida sí imponen el mantenimiento del embarazo, mientras que los pro-aborto solo abren la “libertad legal” para abortar. Aunque esto es tentador, respondo que la supuesta libertad ofrecida del aborto legal es solo aceptable en ausencias de condiciones morales derrotadoras. Y creo, como cualquier pro-vida, que las hay. Mínimamente, el Argumento 5 no será persuasivo a la posición contraria y de hecho resulta no tener la importancia que uno pensaría que tiene prima facie.


6. Hay que dejar de criminalizar a la mujer, ya que cuando aborta, lo hace con tremenda tristeza y desesperación.


¡Perfecto! Nadie ha dicho que las criminalicemos. ¿Siguiente argumento?



7. Hay que desdramatizar el aborto y desromantizar la maternidad.


De nuevo, concedamos el punto. La implicación mínima, lo que se deduce de la verdad del Argumento 7, es una reconceptualización de la maternidad, no un caso positivo a favor del aborto. Si lo que el pro-aborto quiere defender es que dicha reconceptualización debe dar cabida al aborto, ¿por qué? En ausencia de argumentos, simplemente el punto es irrelevante.


Por otro lado, ¿qué quiere decir con “desdramatizar”? Asumamos que los pro-vida tienen razón y que el evento A (aborto) es moralmente reprobable. No solo será moralmente reprobable, claro, sino un mal inconmensurable, especialmente si contemplamos las elevadas cifras de la producción de abortos. ¿Qué significará “desdramatizar” aquí? Claramente, lo que el defensor del Argumento 7 tiene en mente es asumir que el feto no es una persona, un agente personal; pero esto claramente plantea la pregunta, cayendo en petición de principio. De nuevo, en un debate sobre la moralidad del aborto de nada sirve asumir que uno de los principios centrales del rival es falso; ¡debe argumentarse contra él! En ausencia de esto, el Argumento 7 es igualmente inevitablemente falaz.



8. Dado que las mujeres son las que transitan y sufren el embarazo y el aborto, los hombres no deberían votar ni opinar sobre este tema.


Sospecho de una grave inconsistencia entre el Argumento 8 y el Argumento 1. Si es de salud pública, entonces claramente compete a toda la población, incluyendo a los hombres. Si el defensor del Argumento 8 decide, consistentemente, rechazar el Argumento 1 entonces bien. Aún debe haber un principio involucrado para la verdad del Argumento 8, un principio tal que apoye la incompatibilidad entre la opinión masculina y el aborto. En ausencia de este principio, el argumento se hace incomprensible.


Por otro lado, si alguien permanece obstinado en afirmar el Argumento 8, diré dos cosas: Uno, simplemente podría referirla a pro-vida mujeres ya que rechazan la opinión masculina. O dos, notar que juzgar la falsedad de un argumento por la condición personal del emisor es un caso de texto de libro de la falacia ad hominem. El defensor del Argumento 8 se enfrenta a un dilema: O su opinión es falaz, o debe reconocer el argumento del hombre. Si lo reconoce, entonces eso sería una “opinión del tema”, y si no, de todas formas es falaz. En cualquier caso, el Argumento 8 pierde.



9. El Estado no está promoviendo el aborto, está reconociendo su existencia y decidiendo si acompañar o no a las mujeres que deciden abortar.


Como la mayoría de argumentos considerados en este ensayo, el Argumento 9 es culpable de plantear la pregunta. Asume que el feto es menos que completamente humano al señalar que el acompañamiento del Estado a las mujeres que abortan es lo que se debe hacer. Pero eso sería impensable si el feto es completamente humano, por la misma razón que sería impensable darle cobijo a un asesino que mate por algún tipo de decisión no necesariamente sombría. Por tanto, el Argumento 9 es falaz.



10. Nadie se va a ir al cielo o al infierno por votar o no esta ley.


Directo: Es un argumento irrelevante. Las consideraciones religiosas no son necesariamente parte del caso pro-vida, por lo que apelar a la posibilidad hipotética de no salvación o no condenación por apoyar el proyecto de Ley ni establece la conclusión pro-aborto, ni socava el caso pro-vida.


11. Si los hombres se embarazaran, el aborto sería legal hace años.


Es difícil ver, otra vez, cuál es la importancia de este argumento. De ser cierto, todo lo que se deduce es que hay un machismo estructural en la sociedad, algo que no rechazo. Pero no implica que lo correcto sea la legalización del aborto o su permisividad moralidad. Entonces, aunque el Argumento 11 sea cierto, la conclusión del caso pro-aborto no se establece, constituyendo así lo que los lógicos llaman una falacia non sequitur.



12. Transitar obligadamente un embarazo no deseado es equiparable a la tortura.


Sospecho que este argumento puede verse en dos sentidos, uno simplemente malo y otro más fuerte.


En la primera lectura, parece un razonamiento que apela a las emociones. Si la mujer que desea abortar sufre emocionalmente lo equivalente a una tortura, ¿cómo pueden permitir eso? Bueno, el problema fundamental es que, otra vez, es una petición de principio. Si los fetos son humanos, ¿lo que quieren decir es que se debe asesinar una vida para evitar un malestar psicológico o físico en otra? No veo otra lectura razonable.


En la segunda interpretación, este argumento dirá que es moralmente inaceptable permitir el sufrimiento de la mujer sin razones apremiantes, y como el estado de embarazo por sí solo no constituye una razón apremiante, entonces es justificado abortar. Aunque mejor, esta segunda versión del Argumento 12 no escapa de la petición de principio, por lo que sigue siendo inválido.



13. El aborto legal es justicia social, ya que permite que las mujeres ricas y las mujeres pobres tengan la misma oportunidad de abortar, ya que mientras unas pueden pagar una clínica privada, otras deben hacerlo en su casa con una percha o un perejil, lo cual pone en riesgo su vida.


A riesgo de aburrir al lector, debo decir francamente que, otra vez, este argumento es falaz. Si la justicia social busca la igualdad de condiciones, ¿por qué excluir al feto, que es un ser humano? La respuesta es, claro, que el feto no es un ser humano. ¡Pero eso es asumir lo que se debe demostrar! Una vez más, la oscuridad de la petición de principio asecha.


De hecho, este tipo de argumentos asumen que el aborto legal es un bien moral que a las mujeres pobres se les negará si el aborto es ilegal. Pero debido a que la moralidad del aborto es el punto en cuestión, el pro-aborto asume lo que está tratando de probar y, por lo tanto, plantea la pregunta. Se pueden pensar en varios ejemplos para comprender mejor este punto. Por citar uno, consideraríamos extraño si alguien argumentara que se debe legalizar la contratación de sicarios para matar a los enemigos, porque, después de todo, los pobres no tienen fácil acceso económico a esos profesionales.



14. No hay vida humana desde la concepción, simplemente es un cigoto/cúmulo de células. No puede sentir, pensar, interactuar con los demás, ni todas las cosas que hacen al ser humano.


¡El lector debería imaginarme sonriendo! Por fin, tenemos un argumento considerablemente serio a favor del caso pro-aborto.


En primer lugar, es simplemente falso que no hay vida desde la concepción. Aunque hay un debate entre embriólogos sobre cuándo surge el ser humano, es bastante plausible sugerir que un ser humano ha emergido cuando los pronúcleos de los cromosomas materno y paterno se mezclan en el ovocito. El estándar de pronúcleos presingámicos es adecuado porque en el momento de la concepción el esperma y el óvulo dejaron de existir como entidades distintas y el ovocito, aunque no posee el conjunto diploide de

cromosomas del cigoto y el embrión, parece comportarse como un organismo vivo individual con una naturaleza intrínsecamente dirigida. Sin embargo, aunque un nuevo ser humano puede haber llegado a ser anterior a la singamia (y hay buenas razones para sostener este punto de vista), parece indiscutible que en la singamia un nuevo ser humano, un ser humano individual, existe y está en proceso de desarrollo y no es idéntico a ninguno del esperma o el óvulo de cuya unión surgió. Por lo tanto, sí tenemos a un ser humano.


En segundo lugar, la afirmación “No puede sentir, pensar, interactuar con los demás, ni todas las cosas que hacen al ser humano” parece pensar que las propiedades relacionales como la interacción, o las propiedades mentales como el pensamiento abstracto, son necesarias para considerar a cualquiera un ser humano. Para que este argumento sea cierto, necesita asumir una tesis metafísica radicalmente fuerte, todo un iceberg filosófico: El ser humano es idéntico a su cuerpo (fisicalismo). Aunque no puedo extender un caso contra el fisicalismo aquí, solo diré rápidamente dos cosas. Primero, el fisicalismo es difícil de compatibilizar con la libertad, la libertad que tan fervientemente enarbolan los pro-aborto. La razón es que descarta inmediatamente el libre albedrío, en el sentido de que está realmente en nuestro poder elegir cuál de dos o más cursos de acción alternativos vamos a seguir. Las neuronas en el cerebro se disparan de la manera en que están determinadas a disparar por los estados cerebrales anteriores, según lo regulado por las leyes de la neurociencia, y el estado mental de uno es simplemente una consecuencia de estos disparos neuronales. En cierto sentido, puede haber cursos de acción alternativos que podrían adoptarse si uno lo eligiera, pero la elección que se haga en realidad está determinada por las causas físicas; las otras opciones nunca fueron posibilidades reales, incluso si así le parecieron al agente en ese momento.


Y segundo, una teoría fisicalista de la mente es incapaz de dar cuenta de un tipo de proceso mental que es absolutamente crucial para que lleguemos a conclusiones razonables y correctas en la ciencia misma, como también requiere el movimiento pro-aborto. En el razonamiento lógico (suponiendo que las cosas van como deben) llegamos a ciertas conclusiones porque, y sólo porque, vemos que están respaldadas por la evidencia, por otras cosas que sabemos o creemos que son verdaderas. Pero esto entra en conflicto con la visión fisicalista que dice que llegamos a conclusiones en nuestro razonamiento porque, y sólo porque, de la forma en que los procesos neurológicos en nuestro cerebro funcionan. ¡Eso simplemente no es lo mismo! Sería un accidente colosal si siempre, o casi siempre, se produjera que el resultado producido por esos procesos neuronales (que no tienen ningún fin en absoluto a la vista, y ciertamente no el de llegar a creencias lógicamente justificadas) coincidiera con el resultado exigido por los principios del razonamiento sensato. Desde el punto de vista fisicalista, el hecho de que seamos capaces de razonar, y de llegar a conclusiones porque están respaldadas por la evidencia, es completamente misterioso y sin explicación.


Podemos concluir, entonces, que afirmar el Argumento 14 no solo refleja una visión ingenua de la embriología, sino que pensar que el feto no es un ser humano por las razones dadas presupone el fisicalismo, que a su vez implica que el libre albedrío o el razonamiento lógico son imposibles… ¡Lo que los pro-aborto seguramente no aceptarían! Entonces, el Argumento 14 fracasa.




15. “Las mujeres no somos incubadoras”


Lo suficientemente justos. No lo son. Sin embargo, esto solo ayudará al caso pro-aborto si, de nuevo, se asume que el feto es menos que humano. Como esta es la ya conocida falacia de petición de principio, no diré nada más aquí.




16. El embrión/feto no es un ser humano en acto, sino en potencia.


Como argumenté en el Argumento 15, hay buena evidencia empírica para sostener que el ser humano es tal desde la concepción. Por lo tanto, el Argumento 16 se desliza confusamente entre el acto de ser humano, y las potencias de las propiedades humanas. Lo que está en potencia son varias de las propiedades normalmente humanas, no la humanidad en sí. Esta confusión, aunque normalmente inadvertida, es fatal para que el Argumento 16 tenga oportunidad de ser convincente.



17. La maternidad debe ser deseada, pues en caso de no serlo esto solo traería problemas el niño que viene al mundo, pues probablemente será abusado y agredido. Es para evitar un mal mayor.

Claramente, este es un argumento principalmente retórico. Pretenden usar la noción de “mal mayor”, algo típico de la argumentación religiosa. No obstante, el argumento solo puede significar que es preferible matar a un ser humano para evitar que sufra, obviando así el crecimiento personal y de carácter que otorga el sufrimiento. Obviamente, esto es inadecuado. Lo que el pro-aborto debe asumir para que el Argumento 17 sea correcto es justamente que el embrión no es humano, o al menos no completamente humano, lo que resucita la ya tediosa falacia de plantear la pregunta.

Concluyo, entonces, que el Argumento 17 es inadecuado.


18. Ya que la vida termina con la muerte cerebral (encefalograma plano), debemos tener el mismo criterio y decir que, entonces, la vida comienza con la actividad cerebral

Este argumento asume, sin evidencia, que la vida termina con la muerte cerebral. Pero esto otra vez asume el fisicalismo, teoría a la que esbocé dos objeciones en mi respuesta al Argumento 14. Remito al lector a esa discusión.



19. Casos como el de los gemelos monogocíticos muestran que el embrión no es un individuo. Si definimos al individuo como "indiviso respecto de sí mismo" entra supuestamente en conflicto con el hecho de que el embrión puede dividirse en dos individuos distintos.


Lo que asume el Argumento 19 es que el pro-vida está necesariamente comprometido con la afirmación de que los seres humanos son indivisos respecto a sí mismos. Sin embargo, esto podría ser una premisa dudosa, y yo como pro-vida no estoy obligado a aceptarla. Aunque no daré una discusión de esto, intuyo que los fenómenos de cerebro dividido y personalidad múltiple podrían socavar la noción de que todo ser humano es un sujeto indiviso. Como el pro-vida no está necesariamente comprometido con esta afirmación, puedo rechazar el Argumento 19 fácilmente.


Además, el Argumento 19 parece venir en familia con argumentos pro-aborto similares, como el argumento del hermanamiento (la división de un solo concepto en dos), y quizás la recombinación (la reunión de dos conceptos en un concepto). Los argumentos de este tipo pueden plantearse así:


  • 1. El embrión temprano es simplemente un grupo de células totipotentes que pueden dividirse en entidades separadas que luego pueden recombinarse.

  • 2. Cualquier "entidad" que pueda dividirse en "entidades" separadas que luego puedan recombinarse no es un ser individual.

  • 3. Por tanto, el embrión temprano no es un ser individual.


Creo que las premisas 1 y 2 son bastante cuestionables. La segunda premisa, por ejemplo, es evidentemente falsa. Simplemente porque dos conceptos resultan de un concepto dividido o un concepto resulta de dos conceptos que se recombinan, no se sigue lógicamente que ninguno de los conceptos anteriores al hermanamiento o recombinación no fueran seres humanos individuales, como el ejemplo del gusano plano (un gusano que puede convertirse en dos gusanos planos si se corta en dos) ilustra.

Por su lado, la primera premisa asume que no el embrión no es un organismo individual, pero el solo hecho de tener células totipotenciales no implica esto. Y de hecho, hay algunas razones en contra. Primero, las células totipotentes no se desprenden del embrión a voluntad; se desprenden por una razón, ya sea por una fuerza externa al embrión (por ejemplo, un científico que separa intencionalmente un embrión o separa una de sus células totipotentes) o quizás por algo intrínseco a la entidad misma. En segundo lugar, el embrión temprano, aunque consta de células totipotentes, se comporta como un organismo único con una dirección de objetivo intrínseca por la cual sus partes celulares interactúan y se comunican entre sí a menos que una de las células esté separada del todo.



20. "El aborto libre reduce la criminalidad. Es bien sabido que los fundamentalistas religiosos y la gente de derecha se oponen al aborto, y también es notable que la mayoría de ellos son varones. Su principal argumento es que, puesto que la vida humana se inicia con la concepción (verdadero) y puesto que toda la vida humana es sagrada (dogma) el aborto es un asesinato, aunque matar abortistas, desde luego, no lo es. Sin embargo, la premisa menor de este argumento es cuestión de creencia (religiosa), por lo cual el argumento no debería ser tenido en cuenta en una sociedad laica. Un biólogo podría argüir que un apéndice, una amígdala y el recorte de una uña son tan humanos como un embrión de ser humano y que, a pesar de ello, ninguna religión conocida les rinde culto. (Corrección: solía haber una Congregación del Santo Prepucio.) El biólogo podría argüir, también, que el todo es más valioso que cualquier parte de él. Y un psicólogo podría argumentar que un embrión o aun un feto no es una persona, vale decir un ser humano dotado de capacidades mentales. Más aún, el índice de criminalidad de Estados Unidos disminuyó después de que el aborto fuera despenalizado en 1973. La causa, se presume, es el descenso del número de niños no deseados, quienes con frecuencia son rechazados y pueden, en consecuencia, elegir el delito como profesión".


Este Argumento es del filósofo Mario Bunge. Aunque normalmente es un pensador lúcido, no creo que su argumento aquí sea especialmente brillante. He concedido la no participación de creencias religiosas, que es lo que Bunge rechaza en primer lugar. Aunque creo que sí es plausible incluirlas, el caso pro-vida debería poder levantarse sin añadir creencias Religiosas.


Del resto, el Argumento 20 danza confusamente en el espinoso terreno de la mereología (el estudio de las partes en relación con el todo). El error de este Argumento, diré, es que el todo (en este caso, el embrión completo) puede tener propiedades que sus partes individuales no poseen, como el valor intrínseco. Una analogía puede ser útil: El conjunto de números naturales incluye los números pares e impares. Ahora, el número 4 tiene la propiedad de ser primo, y añadido al conjunto de números naturales entonces el conjunto tendrá la propiedad de tener el número par 4, una propiedad que el conjunto de números impares no puede tener. Análogamente, el embrión puede tener valor intrínseco, aunque las partes individuales del cuerpo no lo tengan. Además, Bunge igualmente parece plantear la pregunta cuando asume que la reducción del crimen es suficiente para permitir el aborto. La razón es la misma: Si el feto es un ser humano, entonces no importa la cantidad de reducción de crímenes haya, debería poder vivir. Así, el Argumento 20 es un fracaso abyecto.




En este artículo he respondido brevemente a veinte argumentos pro-aborto. Quiero finalizar con un simple comentario: Cristianos, hijos del Cielo, no teman. El Señor está con nosotros. Aunque Argentina y muchos países, incluso si todos los países, adoptan proyectos de ley que permitan el aborto, no perderemos. Es imposible que perdamos. Esto es porque Cristo, nuestro Señor y Dios, ya ha vencido al mundo. Él ya ha ganado.


Con una esperanza inquebrantable,

J.

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