• Jesid A. Díaz

Feminismo y Omnipotencia

Solo un pensamiento matutino:

La filósofa feminista Mary Wollstonecraft (1759–97) se quejó de que los hombres tienden a privilegiar el poder bruto en su concepto de Dios:

«El hombre, acostumbrado a inclinarse ante el poder en su estado salvaje, rara vez puede despojarse de este bárbaro prejuicio, incluso cuando la civilización determina cuánta mentalidad superior es la fuerza corporal; y su razón está nublada por estas opiniones crudas, incluso cuando piensa en la Deidad. Su omnipotencia está hecha para tragar, o para presidir sus otros atributos, y se supone que esos mortales limitan su poder de manera irreverente, que piensan que debe ser regulado por su sabiduría». [1]

Creo que podemos nutrirnos un poco de lo que diría Wollstonecraft al comprender la coherencia del Poder Divino como, ella sugeriría, dando primacía a la bondad de Dios. Parece que esto resalta la importancia de considerar los atributos Divinos en su interconexión de un todo coherente. La bondad esencial de Dios nos lleva a una comprensión más matizada de la naturaleza de la omnipotencia de Dios, que también puede tener implicaciones en la forma en que los humanos entendemos nuestros propios usos del poder.


Algo similar encontramos en otros pensadores. Filósofos como Richard Swinburne y Stephen T. Davies apelan al «poder perfecto» y la «bondad esencial» para articular la idea de voluntades en la Trinidad, tal que la bondad suprema se ejemplifica en la Trinidad por el amor propio ideal, el amor de otro y el amor de dos por un tercero [2].

En resumidas cuentas, la idea de la Omnipotencia como «poder perfecto» en lugar de «poder absoluto» parece un concepto realmente fecundo y fértil para la teología filosófica.


Una implicación práctica de esto sería, posiblemente, la alteración en nuestras ideas de poder. El poder y la autoridad, por ejemplo, ya no estarían desvinculadas a la bondad y al amor. Esto puede ejemplificarse en nuestros tratos cotidianos, donde las relaciones se vean afectadas por el trato gentil y bondadoso.

Referencias:

[1] M. Wollstonecraft, A Vindication of the Rights of Women (Mineola, NY: Dover Publications, 1996), 45.

[2] Considere a S. T. Davis, Christian Philosophical Theology (New York: Oxford University Press, 2006); y R. Swinburne, The Christian God (Oxford University Press, 1994).

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