• Jesid A. Díaz

El Antimolinismo Impasible: Réplica a DASC

El Antimolinismo Impasible

Réplica a DASC


Iniciaré esto declarando mi profundo agradecimiento con DASC y la página Determinado a ser Molinista por responder a parte de mi artículo Un Obsequio Póstumo a los Divinos Reformados. En el contexto dialéctico de ese artículo, ofrecí seis argumentos anticalvinistas y luego consideré dos alternativas al calvinismo tradicional: El Calvinismo Libertario de Crisp y el Molinismo. DASC ha respondido a los argumentos antimolinistas que ofrecí allí.


Ahora, no es secreto que soy un ardiente arminiano. En un sentido, mi caso contra el calvinismo puede verse como parte de un caso comparativo a favor del arminianismo; el molinismo, por otro lado, es una posición neutral al debate soteriológico. Sin embargo, parece ser que los nuevos aires de la reflexión teológica ondean con violencia inclinados a una posición pretendidamente intermedia, y se piensa que el molinismo puede ayudar a orientar esa posición intermedia.[1] No obstante, el lector no debe pensar que el molinismo es antitético al arminianismo, así que puedo estar muy bien en conceder que el molinismo arminiano es una forma legítima de arminianismo.


Mi respuesta a DASC inicia contemplando el cariñoso afecto que hay entre nosotros. Conozco a DASC, sé que es un cristiano que ama a Dios y al prójimo, un hermano en la fe que le intenta dar el mejor sentido posible a la Revelación de Dios, como yo. Aunque estamos en desacuerdo sobre el molinismo, estrechamos cordialmente mano como buenos amigos. Sin más que decir como preludio, procedo a responder a las réplicas de DASC:


I. Molina y Suárez.


Ofrecí una crítica a Molina, y dos críticas a Suárez. Contra la Supercomprensión de Molina, mencioné que comprender algo es ya comprender sobre ello todo lo que está ahí para ser comprendido, y es absurdo suponer que alguien, incluso Dios, pueda comprender más que eso. Contra Suárez, en primer lugar, señalé que simplemente no tenía tal comprensión inanalizable que Suárez afirma que permite a Dios tener conocimiento medio. En segundo lugar, di una objeción ontológica a Suárez. DASC solo responde a mi argumento ontológico contra Suárez, ofreciendo una versión defendible de la Comprensión Primitiva. Él parafrasea la objeción así:


1. La idea de Dios de un agente C que hace A en S, no puede depender de C.

2. Por lo tanto, la opción más plausible es que de ser conocida (la acción A de C en S), C depende de una idea en la mente de Dios sobre C.[2]


Así, ofrece tres objeciones.

Primero, dice:


En primer lugar, la justificación de la premisa 1 de su argumento no es satisfactoria, decir que C no existe y que por esa razón no pueda ser conocido implica que la mente de Dios en parte está ajena o podría estar en discordancia con la realidad, es decir, no le basta a Dios con su mente para saber qué es algo en particular que podría llegar a existir, tendría que primero existir ese algo en particular para que Dios lo conociera. Lo cual, creo que es bastante problemático, sobre todo, porque Dios tendría los mismos problemas epistemológicos que tenemos que resolver nosotros, si nuestro conocimiento o información en nuestra mente realmente ejemplifica la realidad externa o si nuestra mente (a priori) realmente conoce algo de tal manera que no sería necesario tener que experimentarlo (a posteriori) para tener certeza de ello. No veo ninguna necesidad de que algo exista para que sea conocido por Dios.

El argumento aquí es simplemente que, como Dios no necesita que los agentes existan para ser conocidos por Él, entonces no es necesario que un agente C exista para que un contrafáctico de libertad criatural sea verdadero para C. Creo que esta respuesta es incorrecta por algunas razones. La objeción de DASC puede ser fácilmente desactivada al conceder que Dios puede conocer a C y las propiedades de C, incluidas las verdades contrafácticas de C en circunstancias Z, lógicamente después del decreto creativo. Dado que ya hay una base explicativa para el conocimiento del futuro, podría serlo para el conocimiento contrafáctico (si es que tal conocimiento fuera posible, algo que no creo). El problema es que incluso si esto es cierto, el molinismo sería falso debido a que requiere que tal conocimiento contrafáctico sea lógicamente anterior al decreto creativo para ser providencialmente útil. Por lo tanto, la afirmación “decir que C no existe y que por esa razón no pueda ser conocido implica que la mente de Dios en parte está ajena o podría estar en discordancia con la realidad” es falsa. Lo único que implica la objeción es que haya algo que se pueda conocer. Lo contrario de esto parece absurdo: ¿Se puede conocer algo que no existe para ser conocido? Si la respuesta es afirmativa, ¿cómo es eso un conocimiento lógicamente posible? Para ser claros, la petición aquí no es la ausencia de inconsistencia de una proposición en la lógica de primer orden o clásica, sino la posibilidad lógica amplia, o metafísica[3]. Si DASC quiere que veamos creíblemente esta objeción al argumento ontológico, debe poder dar respuestas plausibles a estos desafíos. En ausencia de ellas, la réplica uno fracasa.


DASC parece pensar, de una forma que no termino de comprender totalmente, que “no veo ninguna necesidad de que algo exista para que sea conocido por Dios”. Esto me hace elevar las cejas sorprendido. Sospecho que DASC es víctima aquí de ingenuidad lingüística: Lo que se desprende de su argumento es que no es necesario que algo exista ahora para ser conocido por Dios, algo que puedo conceder; no que no es necesario que algo exista. Dadas estas aclaraciones, la réplica de DASC no procede.

En segundo lugar, dice:


La mente de Dios sería la única consciencia que escapa de dichos asuntos, pues, es imposible que Dios en su mente conciba algo y que en realidad no sea el caso cuando se actualice ese algo, podría decir que si Dios en su mente concibe a un agente A hacer B en C, es lo que realmente haría ese A en C libremente, pues, Dios no solo conoce lo que constituye al universo (materia, partículas, etc) sino también conoce a la perfección los constituyentes metafísicos de los seres que ha creado, y por lo tanto, sabe que haría cada agente en dichas circunstancias.

El problema con esta segunda objeción parece la misma que la primera. Decir que la mente de Dios es la única consciencia que escapa de “dichos asuntos” parece claramente una súplica especial, o una petición de principio, si es que no hay tales cosas como lo que haría C en Z. No veo que esto sea en realidad una respuesta al argumento ontológico. Parece simplemente asumir que es posible que Dios conozca tales contrafácticos, que es justamente la noción objetada. Esto parece claro cuando dice que “podría decir que si Dios en su mente concibe a un agente A hacer B en C, es lo que realmente haría ese A en C libremente”. Esto obviamente no es una explicación de por qué Dios conoce tales verdades. Lo más cercano a una explicación está al final, al mencionar que Dios conoce perfectamente los constituyentes metafísicos que ha creado. Lamentablemente, de nuevo parece gramaticalmente ingenuo. Al decir que Dios conoce los seres que ha creado, la gramática parece sugerir la posibilidad lógica posterior al decreto creativo, no anterior, como lo requiere el molinismo. El problema de la objeción 1 se repite aquí con fuerza.


En tercer lugar, DASC dice:

Por último, no se sigue que la acción de C en S depende arbitrariamente de Dios, pues, como antes dije, lo que Dios ha concebido es lo que libremente haría C si existiera, por lo cual, seguiría siendo libre albedrio, pues la mente Dios no estaría “inventándole un final” a C sino que Dios en su mente, al tener en cuenta todo lo que podría ser C en S concebiría sin falla lo que C haría libremente en S si existiera.

El contexto dialéctico de la idea de que la acción A de C en S dependa de la mente de Dios se da rechazando ya la posibilidad del Conocimiento Primitivo por el argumento ontológico. Lo único que dice DASC aquí es que, según lo que ha dicho antes, es posible que Dios conciba lo que libremente haría C sin que el valor de verdad de dichas proposiciones sea adjudicado por la mente de Dios. Sin embargo, como ya he rechazado los otros dos argumentos, el argumento 3 de DASC igualmente fracasa.


II. Semántica Lewis-Stalnaker.

Debo decir abiertamente mi consternación por la actitud aparentemente displicente de DASC por la semántica para contrafactuales. No sé qué quiere decir cuando dice que “A mi parecer la semántica L-S tiene muy poco que ver en el debate presente, aunque una respuesta a esta semántica puede ser esclarecedora para algunos”. ¿Una respuesta a la semántica estándar? Aunque claramente la semántica Lewis-Stalnaker no está fuera de la controversia, este uso de palabras resulta intrigante para mí.


Pero dejemos las minucias retóricas de lado. ¿Cuál es la objeción de DASC a la semántica respecto al molinismo? Él dice:


Yo veo que está semántica es útil para nosotros pero respecto a Dios, usando el ejemplo que usa J, supongamos que Jones tiene cáncer terminal y queremos evaluar si es verdadero que “si a Jones se le ofreciera el trabajo, lo aceptaría libremente”, siguiendo la semántica propuesta, deberíamos decir que es irrelevante cómo respondería pero la duda es ¿por qué?, supongamos que Dios decide actualizar un mundo donde Jones tiene cáncer terminal y donde Jones se sana milagrosamente, ahora no podríamos decir que sería irrelevante para nosotros la respuesta de Jones para saber si es o no verdadero ese contrafactual, en realidad, nosotros somos ajenos a demasiados datos cómo para decir que por el simple hecho de tomar el mundo más cercano es así como deberíamos evaluar la veracidad de un contrafactual, desde la óptica divina, los mundos más lejanos están al mismo nivel que los cercanos, pues, Dios podría actualizar cualquiera según su propósito.

El problema fundamental con esta objeción es justamente que si la semántica estándar es falsa, no sabemos lo que significa decir que “si a Jones le ofrecieran el trabajo, él lo aceptaría libremente”. Dado que lo que diferencia el mundo real de un mundo posible es que el antecedente del contrafactual propuesto es falso, lo que orienta la verdad de dicho contrafactual debe ser que, debido a una historia completa del mundo D lo más similar al mundo actual M, entonces si el antecedente se diera, el consecuente se obtendría. Eso es lo que significa decir que “Si a Jones le ofrecieran el trabajo, él lo aceptaría libremente”. Lo que dice DASC es llanamente que la semántica puede ser útil para nosotros y no para Dios, pero eso es perder completamente el punto. El punto es ¿qué hace cierto que el contrafáctico C sea cierto en lugar de falso? Si se rechaza la semántica estándar, entonces no sé qué significa afirmar C. Pero esto no es un reflejo de la ignorancia humana, sino un problema más fundamental de lo que significa C en sí mismo.


DASC continúa diciendo que, en su opinión, lo único que debe orientarnos para considerar si un contrafáctico es cierto o falso, es que sean cosas lógicamente posible o imposibles[4]. Infortunadamente, esto confunde la lógica involucrada en nuestra semántica de mundos posibles con la forma misma en la que evaluamos lo que significa un contrafactual.

Por tanto, DASC no ha podido rechazar adecuadamente la semántica Lewis-Stalnaker.


III. Problemas prácticos.

Tengo la leve sospecha de que DASC ha obviado el contexto dialéctico de esta objeción. Dice que


[…] creo que la buena intención de la propuesta no es relevante para la falsedad del molinismo, pues, si uno tiene éxito en argumentar bíblicamente que Dios soberanamente elige salvar a algunos y dejar perderse a otros, ahora tienes un doble problema, pues, aun tienes que demostrar que el molinismo es falso y tienes que derrocar la visión de una salvación donde Dios elige soberanamente a unos y no a otros, esto no implicaría que el problema del mal resurja, pues, Dios no está obligado a salvar a nadie.

No estoy seguro de cuál es la réplica, honestamente. Parece respaldar una visión del tipo calvinista de la elección incondicional para argumentar que el problema soteriológico del mal no surge simplemente porque Dios no está obligado a salvar a nadie. Pero el argumento, de ser correcto, también sería obviamente una piedra en el zapato para el calvinista ¡así que ambos tendrían que responder a este argumento!


Decir que Dios no está obligado a salvar a nadie parece relativamente ambiguo en mi mente. Puedo aceptar que no hay ninguna obligación externa para Dios, pero es francamente difícil contemplar a un Dios amorosamente perfecto que no tuviese que, por la necesidad de su propia naturaleza, salvar a una humanidad perdida.[5] Está demás decir, claro, que no veo absolutamente nada en las Escrituras que sugiera algo como una elección a unos a salvación y dejar perder a otros, por lo que la objeción de DASC ni siquiera tendrá un impacto dialéctico contra el argumento soteriológico del mal.


Antes mencioné que sospechaba que DASC había ignorado el contexto dialéctico. La razón es que no presenté este argumento como una refutación al molinismo, sino como un caso de algo más difícil de explicar para el molinista que para el teórico de la Presciencia Simple o el Teísmo Abierto. La pregunta es: Si Dios está equipado con conocimiento medio, sabía exactamente quién lo rechazaría antes de crear a alguien; sabiendo esto, él podría haberse abstenido de crear a estas personas. ¿Por qué no lo hizo? La respuesta molinista más común a esta pregunta, una que sorprendentemente DASC no mencionó, es una posibilidad teórica: Es posible que no haya un mundo factible donde no haya caída y por tanto todos sean salvos libremente, por lo que de nada serviría no actualizar un mundo Dios no haya creado a cierto número de personas que fueran a caer. Dos cosas sobre esto: Uno, aún es notable que no es una respuesta prima facie igual de plausible que una de la presciencia simple o el teísmo abierto. Y dos, supongo que podría preguntar si es factible actualizar un mundo donde Satanás nunca hubiera pecado en el periodo en el que pudo caer, si es que pensamos que si los ángeles ahora no pueden caer, entonces hubo un periodo limitado donde los ángeles sí pudieron caer. Si no es factible, ¿por qué no? La única forma que veo que DASC o el molinismo pueden escapar de la incomodidad de esta objeción es ofreciendo una respuesta diferente a la que consideré aquí, o bien señalando un error en mi razonamiento. Mínimamente, este argumento muestra que uno debe respirar muy hondo antes de afirmar el molinismo.



IV. Problemas teóricos.


DASC dice que se sujetará a la semántica Lewis-Stalnaker para evaluar este argumento, lo que es una buena noticia porque si su rechazo a este argumento se da puramente sobre el rechazo a la semántica estándar por las razones que ofreció, entonces al haber ya mostrado por qué sus objeciones a la semántica estándar eran ineficaces este argumento también habría permanecido imperturbado. Así pues, ¿cuál es la respuesta de DASC aquí? Él dice:


Ahora ¿A qué se refiere con “es por lo que sucede en M”? si se refiere a C, entonces creo que ya no sería una elección libertaria, sería un tipo de determinismo “lógico” o cualquier clase de determinismo donde el antecedente es lo que manipula la elección libertaría del agente. La razón por la cual (A) es verdad en lugar de su contraria, es que dado el contenido C en el mundo M se le han habilitado una gama de posibles elecciones a Jesid, entre las cuales están aceptar y rechazar. ¿Qué hace que acepte o rechace? ¡Pues su propia voluntad! Jesid es la causa final de su decisión, el contenido de C solo le habilita la gama de posibilidades a escoger, si C no se diera, pues no hubiera trabajo para aceptar o rechazar. Pero dado C, Jesid es el responsable de actualizar una de las varias posibles respuestas.

Dos comentarios: Uno, ¡me alegra que DASC pueda ver el problema de afirmar un contrafactual si la semántica estándar es cierta! La semántica estándar de los contrafácticos procede en términos de encontrar un mundo "cercano" en el que el antecedente de un contrafáctico es verdadero, donde la noción de cercanía es un concepto técnico cuya explicación es profundamente problemática. No obstante, para nuestros propósitos, la idea aproximada es que un mundo está más cerca del mundo real que otro solo en caso de que el primero se parezca más al mundo real que al segundo en términos de qué leyes causales son verdaderas y qué eventos ocurren y en qué. orden. Ahora bien, si no hay mundos en los que el antecedente sea verdadero, no habrá mundos cercanos en los que el antecedente sea verdadero; y, en la semántica en cuestión, un contrafactual es verdadero en caso de que haya un mundo más cercano en el que tanto el antecedente como el consecuente sean verdaderos para cualquier mundo donde el antecedente sea verdadero y el consecuente falso. Así, cuando no hay mundos en los que el antecedente sea verdadero, el contrafactual es trivialmente cierto. Aunque no estoy convencido de que el determinismo involucrado aquí sea del tipo lógico, ciertamente hay una inconsistencia entre la verdad de los contrafácticos y la libertad de Jesid. ¡Ese es el argumento, y DASC lo ha concedido por completo, aunque probablemente sin darse cuenta!


Y dos, el punto no es, por supuesto, si la voluntad de Jesid es la que acepte o rechace. Eso no está en disputa. Más bien, la cuestión es si la libertad que requiere Jesid para una acción es compatible con la verdad de los contrafácticos. La respuesta es no, como la concesión de determinismo de DASC implica. De hecho, creo que la semántica estándar es particularmente adecuada para dar cuenta de la verdad de los contrafácticos bajo el supuesto de determinismo, porque entonces, una vez que se congelan las leyes y la historia del mundo, lo único que puede hacer que las cosas sean diferentes del mundo real es un milagro o algún cambio en el pasado. Pero, para decirlo de manera tendenciosa, nadie debería asumir más el determinismo, y si no lo hacemos, tenemos una de dos opciones. La primera es encontrar una semántica de los contrafácticos que se sienta más gusto con las negaciones del determinismo, o adoptar la opinión de que nuestra conversación contrafáctica se entiende mejor como un sustituto de una conversación más precisa sobre probabilidades. Como DASC no ha dado una semántica propuesta, ¿está dispuesto entonces a conceder que el lenguaje contrafáctico es un sustituto del lenguaje de probabilidad? En cualquier caso, el molinismo está en problemas.


DASC continúa haciendo algunas observaciones más. No obstante, dichos comentarios quedan encapsulados en mi anterior respuesta.


V. Segundo Problema de la Libertad: William Hasker

Es fascinante para mí notar el respeto que DASC tiene por William Hasker, a quien admiro profundamente[6]. Además, DASC acepta tanto (BA) como que el agente es el que hace que una proposición dada sea verdadera.


Sobre (1), DASC malentiende la premisa. La notación “C → Z” solo expresa simbólicamente una proposición contrafáctica, sin implicaciones mayores. Lo que dice la premisa es que si A está en la circunstancia C, entonces A haría Z. Esto es simplemente una expresión contrafáctica, algo que DASC simplemente no puede negar. El error es pensar que “→” implica la determinación de C sobre Z, algo que no es lo que dice la premisa.


Para mi felicidad, concede el resto de premisas hasta (7), y dado que solo ha malentendido (1), también acepta (1). Curiosamente, también parece aceptar el argumento para (8), la premisa crucial, aparentemente sin darse cuenta que al hacer esto ya ha concedido el argumento. ¿Qué es lo que dice en respuesta, entonces? Solo menciona:


Ahora, el gran problema sucede en que se ha olvidado que la verdad de los contrafactuales no tiene nada que ver con la consideración de Dios de los contrafactuales que ha decidido llevar a la realidad. Es decir, es verdad que Dios decide cuales actualizar pero no tiene potestad sobre la verdad de los contrafactuales, bien dijo J que el conocimiento medio es parte del conocimiento prevolitivo de Dios, pues Dios no puede hacer que un agente A en B haga libremente ¬C si en su conocimiento medio Dios ha conocido que A en B hace libremente C. Entonces, (8) no se sigue, lo único que hasta ahora podemos afirmar es que Dios ha decidido que contrafactuales actualizar, pero en todos y cada uno de ellos tenemos y conservamos la capacidad de libertad. El fin de este argumento era hacer una demostración por contradicción, pero, si es que no me he equivocado, tal contradicción es falsa.

Diré que DASC se ha equivocado, y por tanto la contradicción sigue en pie. Para que (8) se establezca no es estrictamente necesario que la verdad de los contrafácticos no tenga que ver con los contrafactuales que ha decidido llevar a la actualidad. Lo único que dice la premisa es:


  • 8. Cualquier contrafáctico verdadero de la libertad está implicada en la historia pasada del mundo.

Pero DASC ignoró la noción de implicación en la historia pasada del mundo, que definí como sigue: Un hecho es parte de la historia del mundo si ha tenido consecuencias causales antes de la época actual. Dado que DASC concede que los contrafácticos tienen influencia causal en la historia pasada del mundo al ser parte indispensable de la doctrina molinista de la Providencia, entonces no hay otra escapatoria que aceptar (8). No es relevante para el argumento en este momento que la verdad de los contrafactuales no dependa de la decisión de Dios de qué contrafácticos actualizará (tengo la leve sospecha que DASC se ha confundido entre este argumento y el Argumento de Circularidad de Linda Zagzebski). Dado que esa es una consideración indiferente al argumento, solo puedo decir que DASC ha fracasado en resistir la fuerza de este argumento de reductio.


VI. Espadas y Estocadas: Un Golpe Antimolinista Más

Fue toda una sorpresa para mí notar que DASC no dijo absolutamente nada sobre la mención a la Objeción de Base (Grounding Objection), o el Argumento de Circularidad. Esto es relevante porque justamente aclaré que, si los argumentos anteriores fallaban, aún podría defenderse el Argumento de Circularidad, que implica que aunque hayan verdaderos contrafactuales para conocer, estos no serían tales que sean providencialmente útiles para el Dios, por lo que no constituiría Conocimiento Medio. No dijo nada sobre esto, por lo que incluso si yo no hubiera respondido a sus objeciones, aún su proyecto pro-molinismo sería un fracaso abyecto.


Asumiré que pensó que, como sabe que no estoy especialmente comprometido con la Grounding Objection no era necesario responderlo, pero no estoy seguro de cómo es excusable su silencio sobre el Argumento de Circularidad.[7]


A pesar de esto, estoy igualmente agradecido con DASC por su amable y caritativa respuesta al caso antimolinista que presenté. En honor a sus esfuerzos de réplica, obsequiaré un argumentos antimolinista más a la consideración del público.



A. Argumento de Reductio 3: Hasker una vez más.

En 1989, una nueva bomba fue lanzada al confiado campamento molinista. Vino de parte del filósofo de Huttintong, William Hasker, en su libro God, Time and Knowledge. Si bien Hasker mismo piensa que su argumento original fue sustituido por otros argumentos antimolinistas, siendo uno de ellos el que presenté antes, será útil considerar este argumento clásico.


Para comprender este argumento, debe comprenderse dos supuestos: La suposición libertaria es que alguna persona realiza una acción libre bajo ciertas circunstancias. La suposición molinista es que existe un verdadero contrafactual de libertad de las criaturas que establece que, si se coloca en tales circunstancias, la persona en cuestión llevaría a cabo esa acción. De estos supuestos, se deduce que el agente no actua libremente en las circunstancias descritas, contradiciendo así el supuesto libertario y convirtiendo el argumento en una reductio ad absurdum.[8] El argumento puede ser resumido así:


  • (i). La siguiente hipotética de libertad es cierto: (1) si S estaban en C, S haría libremente A. [asunción]

  • (ii). S libremente hace A en C. (asunción)

  • (iii). Si (i) y (ii) son verdaderas, entonces S no produce la verdad de (1).

  • (iv). Si (ii) es verdadera y S no da lugar a la verdad de (1), entonces S no se puede llevar a cabo la verdad (1*): Si S estaban en C, S sería abstenerse de hacer libremente A.

  • (v). si S no puede lograr la verdad de (1*), entonces S no puede abstenerse libremente de hacer A en C.

  • (vi). S no puede abstenerse libremente de hacer A en C.

  • (vii). No es el caso de que S libremente haga A en C.


Dado que las premisas (i) y (ii) son aceptadas por los molinistas, esas no serán controvertidas. Las premisas a defender serán, seguramente, (iii), (iv) y (v). Dado que (vi) es la inferencia de (i) a (v), y (vii) es la conclusión de absurdo, el crítico deberá negar algunas de esas tres premisas. Esbozaré una defensa breve para ellas.


Para (iii), podemos decir que dados los supuestos en (i) (ii), (1) habría sido cierto incluso si el antecedente hubiera sido falso por dos razones. Primero, la similitud entre los mundos posibles. Esa tesis es que, al juzgar tales similitudes, se debe dar mucho peso al valor de verdad de cada uno de los condicionales subjuntivos, incluidos los condicionales subjuntivos que no tienen nada que ver con la libertad. De hecho, se les debería dar tanto peso que deberíamos concluir que todos los condicionales subjuntivos verdaderos con antecedentes verdaderos, incluido (1), son verdaderos en los mundos más cercanos en los que tienen antecedentes falsos.


Y segundo, al asumir que el valor de verdad de cada contrafáctico no es controlado por Dios (es decir, Dios no la hace cierta). Dado esto, Hasker piensa que el valor de verdad de un contrafactual de libertad es "considerablemente más fundamental" que el valor de verdad de cualquier condicional subjuntivo basado en las leyes de la naturaleza. Por lo tanto, argumenta Hasker, cada contrafactual verdadero de libertad con un antecedente verdadero, incluido (1), habría sido verdadero si su antecedente hubiera sido falso.


¿Qué de (iv)? Si (iii) es cierto, entonces S no produce la verdad de (1). Pero una suposición molinista es que S hace libremente A en C. De esta forma, debemos concluir que, en general, la realización de la acción especificada en un contrafactual de la consecuente libertad, en las condiciones establecidas en el antecedente de ese contrafactual, no produce la verdad de ese contrafactual.

Además de estos pasos, Hasker piensa que el molinismo implica el “centrado”. Es decir, el centrado establece que si el antecedente y el consecuente de un condicional subjuntivo son verdaderos, entonces ese condicional en sí mismo es verdadero, por lo que si S se abstiene de hacer A en C, entonces (1*) es cierto. Si esto es cierto, como lo parece, el argumento fluye.


Las objeciones han corrido sobre este argumento. Aquí solo consideraré dos. En primer lugar, uno podría resistir el paso de (iv) a (vii) si cree que los Contraejemplos de Frankfurt son plausibles. En respuesta rápida, aunque los Contraejemplos de Frankfurt sean sólidos, uno podría negarse ante la afirmación general de que, necesariamente, para todos los humanos S, todas las acciones A y todas las circunstancias C, si S libremente hace A en C, entonces S no podría abstenerse libremente de hacer a en C, por lo que el argumento sigue.

Y dos, podría apelarse a la noción de “centrado restringido”, una noción del “centrado” aplicable a una cantidad más estrecha de casos. Sin embargo, uno es libre de rechazar el centrado restringido como un principio de lógica contrafáctica, como algunos han hecho[9].


Así, el argumento permanece en pie.


VII. Conclusión.

Estoy agradecido con DASC por la oportunidad del diálogo. Como afirmé, lo considero un amigo y hermano en la fe. Esto debe verse como la plática amistosa entre dos cristianos que están en desacuerdo sobre un punto secundario en la doctrina cristiana, uno donde ninguno está ni remotamente cerca de condenar al otro por el desacuerdo. No obstante, creo que he demostrado fehacientemente que DASC no solo no ha refutado ninguno de los argumentos antimolinistas que he presentado, sino que por su silencio sobre el argumento de circularidad, aunque haya respondido satisfactoriamente a los demás argumentos aún su defensa del molinismo sería un fracaso abyecto, justamente porque el Argumento de Circularidad concede que hay contrafácticos ciertos, pero que no pueden estar separados del conocimiento natural de Dios.


Además, he ofrecido un nuevo argumento antimolinista independiente de los otros. Entonces, el caso antimolinista no solo está absolutamente intacto, sino que viene con más fuerza.


Concluyo que el antimolinismo permanece imperturbable o, si lo prefieres decir así, impasible.


Con esperanza,

J.


Nota:

[1] No estoy diciendo aquí que el molinismo es en sí mismo una posición intermedia, más bien, la idea es que posiciones intermedias pueden alimentarse del molinismo. Un posible caso de esto podría venir de Kenneth Keathley en su Salvation and Sovereignty. B&H Publishing Group, 2010; o la sugerencia de Craig de que el molinismo puede ser una reconciliación entre calvinistas y arminianos en Craig, William Lane. “Middle Knowledge a Calvinist-Arminian Rapprochement?” en , ed. Clark H. Pinnock. Grand Rapids: Zondervan, 1989. p. 141-64]. Aunque creo que este tipo de propuestas adolecen de diferentes problemas, dejaré esa discusión al futuro. Por ahora, baste notar que si el molinismo es falso entonces estos enfoques son, a fortiori, imposibles, por lo que el arminianismo quedaría (si el caso anticalvinista es correcto) como el único contendiente creíble en el campo. Otra alternativa sería el tomismo defendido por pensadores como John Salza en Salza, J. (2010). The Mystery of Predestination: According to Scripture, the Church and St. Thomas Aquinas. TAN Books. Dejaré mis esfuerzos contra el tomismo en publicaciones futuras. [2] Yo preferiría una versión más lógicamente estilizada de esta objeción. Por ahora, lo dejaré pasar. [3] La respuesta a esta pregunta depende de cuán ampliamente se construya la modalidad lógica involucrada en la semántica del mundo posible de uno. Si DASC piensa, como Oppy o Mackie, que la ausencia de inconsistencia de una proposición en la lógica de primer orden es indicativa de que esa proposición es verdadera en algún mundo posible, entonces tiene oportunidad de resistir esta pregunta. Pero esto implica una noción de posibilidad que es mucho más estrecha que la que normalmente se admite en la semántica de mundos posibles. Al criticar a Mackie a este respecto, Plantinga señala que la posibilidad lógica en términos generales no puede definirse de manera plausible en términos de la ausencia de inconsistencia de una proposición en la lógica de primer orden, porque los recursos de la lógica de primer orden no nos permiten deducir una contradicción de proposiciones como "2 + 1 = 7". Así, tal criterio mackiano para la verdad de la semántica mundial posible adolece. [4] Aquí parece reflejar una noción tanto estrecha como amplia de la posibilidad lógica. [5] Si bien un Dios perfecto también es inmejorablemente justo, creo que aquí la tensión que se asoma es satisfecha por la doctrina de la sustitución penal, que he defendido en otra entrada de este blog. [6] El Dr. Hasker me ha ayudado a moldear mi visión de la filosofía y el método filosófico, además de diferentes posiciones en metafísica, teodicea y filosofía de la mente. Está demás decir que también me ha influenciado en mi antimolinismo, aunque cualquier error en esta réplica debe ser atribuido solo a mí. [7] Menciono esto a pesar de que fui suavemente reprendido por Hasker por usar este argumento. Parece pensar que no es necesario desenterrar los argumentos del pasado, como lo es el caso de Zagzebski. [8] Para una amplia crítica a este argumento haskeriano, puede ver a Trenton Merricks en Perszyk, Ken, ed. Molinism: the Contemporary Debate. OUP Oxford, 2011, cap. 3. [9] Véase a John Pollock, Subjuntive Reasoning, cap. 2.

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