• Jesid A. Díaz

Apostasía en 2 Pedro 2:1

Nota: La presente entrada es la respuesta que le ofrecí a un amigo sobre 2 Pedro 2:1. Es, básicamente, una colección de algunas notas que recolecté para charlar con él.


La estructura de 2 Pedro 2:1-3 continúa usando la forma de testamento para expresar su redacción. Como Duane F. Watson y Terrance Callan[1] notan, el autor predice el surgimiento de falsos maestros, algo que a menudo se encuentra en los testamentos (Grundmann 1974, 87; Bauckham 1983, 237-38; Harrington 2003, 262-63). Watson, particularmente, argumenta que 2:1-3 se basa en las predicciones de los primeros cristianos de que surgirían falsos maestros en los últimos días, predicciones que a veces se incluyen en los testamentos.


Especialmente significativo es que desde 2:1 y extendiéndose hasta 3:3, 2 Pedro recontextualiza Judas 4-18. En su mayor parte 2 Pedro no ha adaptado a Judas citándolo directamente. Aunque 2 Pedro contiene muchas de las palabras y algunas frases que se encuentran en Judas, ninguna frase de Judas se cita en 2 Pedro. Watson nota que, a pesar del hecho de que Pedro no cita directamente a Judas, hay al menos dos cláusulas que se usan con poco cambio en ambas Epístolas. Serían Judas 13b = 2 Ped. 2:17b y Judas 17-18 = 2 Ped. 3:2-3.[2]


Así, entonces, 2 Pedro 2:1-3:3,2 es una recontextualización de Judas, por lo que lo que esté intentando decir Judas tendrá una gran relevancia a nuestra interpretación de 2 Pedro 2. Antes de seguir, se hace necesario explicar un término de gran importancia para lo que sigue: Quiástico.


El adjetivo “quiástico” significa “parecido a la letra griega chi”, una letra parecida a la “X” en nuestro alfabeto. Describe una relación entre dos unidades literarias en la que el primer y segundo elemento de la primera unidad aparecen en orden inverso en la segunda unidad. Si la primera unidad se escribe encima de la segunda, las líneas que conectan los elementos correspondientes forman la letra chi, como en el siguiente diagrama: [3]




¿Por qué esto es importante? Watson y Callan notan que esta es la estructura en 2 Pedro 2:1-3 y 1:16-21. La referencia a los falsos profetas crea una relación quiástica entre 2 Pedro 2:1-3 y 1:16-21. Los falsos profetas de 2:1a son una contrapartida negativa de los verdaderos profetas mencionados en 1:19-21; los falsos maestros de 2:1b-3 son una contrapartida negativa de los maestros apostólicos mencionados en 1:16-18 (Bauckham 1983, 236; Watson 1988, 106). De esta manera, el autor de 2 Pedro conecta la crítica de los falsos maestros del capítulo 2 con la parte anterior de la carta. [4]

Uno puede decir, además, que los falsos profetas del pasado son un tipo de los falsos maestros por venir (Knoch 1990, 259; Paulsen 1992, 126). En segundo lugar, esto puede verse como una explicación del contenido de la palabra profética: la aparición futura de falsos maestros y su destrucción. Naturalmente, la lectura de que se refiere al rescate de Dios en el Éxodo parece completamente ausente. Si esto no es suficiente, veamos entonces la opinión de Richard Bauckham (Cambridge University) sobre este versículo en particular.

Primero, Baukham identifica el siguiente quiasmo estructural: [5]

· A – apóstoles (1:16–18)

o B – AT profetas (1:19–21)

o B – AT falsos profetas (2:1a)

· A – falsos maestros (2:1b–3)

Dado el quiasmo, apelar al contexto precedente como lo es 1:21 para formular una defensa de que Pedro hablaba del surgimiento de falsos profetas judíos en la actualidad parece bastante inverosímil. No hay nada que sugiera esto. Por supuesto, hay pasajes del Antiguo Testamento que hablan del rescate de Dios a Israel (Ex. 15:16; Deut. 13:15; 15:15; 32:6; Salmos 106:10; 136:24). Sin embargo, esto no es evidencia de que el autor de la Epístola tenga la misma idea en mente cuando habla de los futuros falsos profetas que surgirán en la Comunidad. Es una simple comparación que consiste en que, así como en Israel hubo falsos profetas, entonces en la Comunidad habrán falsos profetas. No hay necesidad de yuxtaponer la etnia judía para estos falsos profetas en 2 Pedro 2.

Otra razón para rechazar que 2 Pedro 2:1 hable del rescate del pueblo judío proviene de Douglas Kennard. Esta teoría no es plausible, dice Kennard, debido a que 2 Pedro fue escrito a un grupo mixto y heterogéneo de creyentes, compuesto por judíos y gentiles.[6]

Segundo, el uso de "Maestro" para Cristo se toma probablemente de Judas (1:4), de la que depende. Aquí la referencia a "Maestro" (en Judas) es explícitamente sobre Cristo. Aunque no es la designación común, encaja tanto en Judas como en 2 Pedro tópicamente. [7] Además, esto parece darle más credibilidad a la sugerencia de que en 2 Pedro 2:1 hay un contraste entre los falsos profetas del Antiguo Testamento y los falsos maestros de la Comunidad actual. Siendo así, entonces el flujo textual se inclina a afirmar que sí hubo falsos maestros en la actualidad de 2 Pedro que abandonaron a Su Señor.


Pero aún si esto fuera falso, aún se puede defender que el rechazo a Dios en 2:1 implica el rechazo a Cristo. Jesús, podemos argumentar, es el rescate que Dios pagó a su propia justicia por los pecados del mundo entero (1Juan 2:2, 1Tim 2:6). La palabra griega para "comprado" (ἀγοράσαντα) en 2 Pedro 2:1 se usa para la redención en contextos de salvación (como 1 Corintios 6:20, Apocalipsis 3:18, 5:9). Pero sólo porque algo fue comprado no significa que el regalo comprado sea recibido por todos para quienes fue comprado, o que deban conservarlo hasta el final.

Para finalizar, considere este argumento para afirmar que 2 Pedro 2:1 enseña la condenación final de falsos maestros:

1. Si los falsos maestros son finalmente condenados, entonces la apostasía es posible. (p → q)

2. Estos falsos maestros finalmente son condenados [perecen, sufren la ira escatológica]. (p)

3. Entonces, la apostasía es posible. (q)


Ahora, este es un argumento sólido. En primer lugar, es lógicamente válido.[8] Pero ¿son las premisas más plausibles que su contrario? Eso parece prima facie correcto. La Premisa 1, por ejemplo, es un condicional básico que parece evidentemente cierto (si no está satisfecho, mire la Nota 9).[9] Pero ¿qué hay de la Premisa 2?


Esta condenación es expresada a través del término “destrucción” (2:1, 3). 2 Pedro 2:4-10a apoya la promesa de destrucción del verso 3, narrando ejemplos del pasado donde Dios no perdonó y juzgó. El autor dice:


4 Porque si Dios no perdonó a los ángeles que pecaron, sino que arrojándolos al infierno los entregó a prisiones de oscuridad, para ser reservados al juicio;

5 y si no perdonó al mundo antiguo, sino que guardó a Noé, pregonero de justicia, con otras siete personas, trayendo el diluvio sobre el mundo de los impíos;

6 y si condenó por destrucción a las ciudades de Sodoma y de Gomorra, reduciéndolas a ceniza y poniéndolas de ejemplo a los que habían de vivir impíamente,

7 y libró al justo Lot, abrumado por la nefanda conducta de los malvados

8 (porque este justo, que moraba entre ellos, afligía cada día su alma justa, viendo y oyendo los hechos inicuos de ellos),

9 sabe el Señor librar de tentación a los piadosos, y reservar a los injustos para ser castigados en el día del juicio;

10 y mayormente a aquellos que, siguiendo la carne, andan en concupiscencia e inmundicia, y desprecian el señorío.

El argumento del autor parece seguir una estructura inductiva parecida a:

1. Dios ha castigado a los pecadores en el ejemplo A.

2. Dios ha castigado a los pecadores y ha salvado a los justos en el caso B.

3. Dios ha castigado a los pecadores y ha salvado a los justos en el caso C.

4. Por lo tanto, Dios sabe cómo salvar a los justos y castigar a los pecadores.[10]


Naturalmente, estas condenaciones son parte del juicio de Dios, y denotan que los falsos maestros también serán juzgados de esta manera, es decir, de la forma que pertenece a Dios tratar a los pecadores. No veo manera plausible en la que esto no implique una condenación escatológica.[11] De ser así, la conclusión fluye naturalmente de las premisas.

Para evitar este resultado, algunos teólogos han realizado diferentes movimientos exegéticos. Thomas Schreiner los resume pertinentemente en 1, 2 Peter, Jude, vol. 37 of The New American Commentary (Nashville: Broadman & Holman Publishers, 2003). La propia posición de Schreiner explica este pasaje fenomenológicamente (es decir, por apariencia). Schreiner diría, entonces, que Pedro describió a los falsos maestros como creyentes porque hicieron una profesión de fe y dieron la apariencia inicial de ser creyentes genuinos. Esta renuncia a la fe, piensa Schreiner, reveló que ellos no eran pertenecían realmente a Dios.


Sin embargo, parece que hay al menos dos defectos graves con esta explicación. Primero, la negación de su propia compra [de los falsos maestros] por el Señor es la principal "herejía destructiva" que Pedro dice que traerá su "rápida destrucción". Es decir, la compra debe ser algo real que ellos, en sus falsos caminos, están negando. Si estaban negando algo que no ocurrió, entonces difícilmente se les podría condenar por ser "falsos" o "heréticos" por esa negación. En segundo lugar, ¿cómo no es esto un caso evidente de mendicidad? Schreiner parece haber caído en una petición de principio a favor de que los verdaderos creyentes no pueden caer de la gracia salvífica, pero esto es arbitario. Si el argumento que construí anteriormente es sólido, entonces la hipótesis fenomenológica no lo es.


Otra hipótesis ha sido señalar que, a final de cuentas, esta “compra” no es soteriológica. Esta sería la opinión de John Owen en The Death of Death in the Death of Christ. Sin embargo, y como el propio Schreiner concede, ἀγοράζω (“compró”, “rescató”) no parece tener una connotación no soteriológica, por lo que tal hipótesis parece insostenible. Esta “compra” es evidentemente soteriológica.


La última teoría que consideré aquí será una de las más comunes: Este rescate es tanto soteriológico como real, pero a final de cuentas potencial. Pero parece problemático aceptar esta explicación como verosímil desde un juicio apriorístico. El texto no da ninguna luz de que está hablando potencialmente. De hecho, la discusión precedente de la comparación quiástica entre profetas/maestros, y el argumento del autor de la Epístola en 2:4-10a deja pocas dudas de la naturaleza efectivizada no solo de la presencia de los falsos maestros sino de su condenación. [12]

Hasta ahora he afirmado que este pasaje enseña que, paralelamente a como hubo falsos profetas en el pasado de Israel, habrán falsos maestros en la Comunidad. Estos falsos maestros, que una vez fueron parte de Cristo, terminarán en condenación eterna. También señalé que “Señor” aquí, dada la dependencia del flujo textual petrino con Judas, se debe entender como Cristo. Pero si aún se mantiene en decir que habla del Padre, entonces podemos argumentar que el rechazo al Padre implica el rechazo al Hijo, lo que nos lleva al punto de partida. Por supuesto, ideas tales como que el rescate de 2 Pedro 2:1 se refiere a la liberación del pueblo de Israel en Egipto, a la luz de la discusión anterior, parece obviamente insostenible. Por último he esbozado y defendido brevemente un argumento para afirmar que 2 P. 2:1 sí enseña la posibilidad de apostasía.




Con esperanza,

J.



Notas

[1] Watson, Duane F., and Terrance D. Callan. First and Second Peter (Paideia: Commentaries on the New Testament). Baker Books, 2012. [2] Bauckham, Watson, Neyrey y Thurén dirían que mientras Judas es una crítica al comportamiento moral de sus oponentes, el autor de 2 Pedro adaptaría a Judas para que sirva como argumento contra la enseñanza y el comportamiento de sus oponentes. [3] Watson, Duane F., and Terrance D. Callan. First and Second Peter (Paideia: Commentaries on the New Testament). Baker Books, 2012. pp, 172 [4] Watson, Duane F., and Terrance D. Callan. First and Second Peter (Paideia: Commentaries on the New Testament). Baker Books, 2012. pp, 172. Siendo técnicos, El autor de 2 Pedro reescribió la cláusula principal y la frase final del participio de Judas 4 en 2 Pedro 2:1; reescribió la segunda frase del participio de Judas 4 en 2 Pedro 2:2; y reescribió la primera frase del participio de Judas 4 en 2 Pedro 2:3. [5] Word Biblical Commentary - Jude, 2 Peter: Volumes 50. [6] Douglas W. Kennard, “Petrine Redemption: Its Meaning and Extent,” Journal of the Evangelical Theological Society 30 (1987) : 401-405. [7] La relación entre 2 Pedro 2:1-3 y Judas 1 parece ya lo suficientemente bien establecida en las perspectivas contemporáneas como para dudar seriamente de ella. La idea de que la palabra griega despotes nunca se usa para referirse a Cristo es extraña. Si bien es cierto que su uso más común en el Nuevo Testamento es para maestros terrenales, hay dos casos donde puede hablar de Cristo: 2 Timoteo 2:19-22 y Judas 1:4. Una última advertencia es que Judas 1:4 utiliza δεσπότην así como Κύριον para referirse a Jesús, donde 2 Ped. 2:1 solo tiene δεσπότην. [8] Sigue una notación simbólica perfectamente válida, MP. La cuestión recae en si las premisas son más plausibles que su negación. [9] Si no está satisfecho, considere la siguiente proposición, donde x designa a un redimido: (Xp) Para cualquier x que sea finalmente condenado, entonces ese x apostató.

Si (Xp) es cierto, entonces la Premisa 1 es cierta siempre que, por supuesto, la idea misma de “rescate” propia de 2 Pedro 2:1 implique que estos falsos maestros sean redimidos y por tanto encajen en la designación de x. Por supuesto, esto es algo que no exploraré aquí.

[10] Watson, Duane F., and Terrance D. Callan. First and Second Peter (Paideia: Commentaries on the New Testament). Baker Books, 2012. pp, 180. [11] Para un acercamiento cultural, vea Keener, Craig S. The IVP bible background commentary: New Testament. InterVarsity Press, 2014. pp, 702. [12] Para más información de las posturas sobre este pasaje, revise 1, 2 Peter, Jude, vol. 37 of The New American Commentary (Nashville: Broadman & Holman Publishers, 2003).



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